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martes, 15 de septiembre de 2009

Las operaciones de vesícula son las más frecuentes en La Paz

Un dolor en la base del seno derecho afectó severamente a María Tapia (58), hace nueve años. “Sentía mucho ardor y náuseas, era como una indigestión terrible y cada vez se presentaba con más frecuencia”, contó. Luego de hacerle análisis, el médico le dijo que ella cálculos biliares. Una cirugía le fue realizada casi de emergencia porque una de las piedras se incrustó en una pared interna de su vesícula. Este tipo de intervención es la más común en la ciudad de La Paz.

En el Hospital de Clínicas, del sistema de servicio público; en el hospital Arco Iris, que pertenece a una fundación; y en el hospital Obrero, del seguro social, este tipo de cirugía es recurrente, según los datos recogidos por La Razón en los tres nosocomios.

En el Hospital de Clínicas se realizan 15 cirugías de vesícula por semana. Eduardo Chávez, director de este nosocomio, dijo que el 60 por ciento de los pacientes operados es de sexo femenino. A esa intervención le sigue la de reducción del intestino, con un promedio de cinco semanalmente. Después están las operaciones de traumatismos abdominales, alrededor de cuatro por semana, según el galeno.

Una situación similar se vive en el hospital Arco Iris donde los profesionales operan diariamente a una persona con dolencias en la vesícula. Cinco de los enfermos son mujeres, contó el director de ese centro, Ramiro Narváez. Agregó que las cirugías traumatológicas también son recurrentes porque, cada semana, al menos cinco personas llegan al hospital con alguna fractura o fisura en los huesos. Otras tres personas son operadas por semana por problemas abdominales.

El número de pacientes es mayor en el hospital Obrero. Su director, Freddy Sandy, informó que los galenos de la unidad de cirugía general realizan 20 intervenciones de vesícula por día. Indicó que el 60 por ciento de los pacientes es de sexo femenino.

A la cirugía de vesícula le sigue la operación de várices, debido a que hay dilataciones en las venas y sobrepeso en las personas que sufren de ese mal. Por día, al menos dos personas son operadas por esa causa. En promedio, al menos un varón mayor de 50 años de edad se hace operar por día por problemas en la próstata.

Los tres galenos coincidieron en señalar, por separado, que la causa principal para padecer de cálculos biliares radica en la alimentación. Según Narváez, el consumo de grasas es muy alto, sobre todo en las mujeres, aunque el tema racial, también influye. “La población andina tiene alguna característica inexplicable que puede condicionar este tipo de problemas en las personas”, sostuvo el galeno.

Narváez manifestó que este problema de salud se presenta con más frecuencia en las mujeres porque, durante el embarazo, atraviesan diferentes cambios hormonales que afectan a todo el cuerpo humano.

Chávez y Sandy coinciden con Narváez. Dicen que los alimentos condimentados, picantes y grasosos hacen que la vesícula se vea afectada con el pasar del tiempo, hasta tener que extraerla para evitar más complicaciones en la salud de la persona afectada.

En la misma línea, el nutricionista Boris Calle sostiene que los alimentos con irritantes, picantes y condimentos, además del constante consumo de alcohol, contribuyen a la formación de los cálculos biliares.

La vesícula funciona como un depósito de bilis, según explicaron los médicos. Este líquido amarillo permite que la digestión sea más rápida y óptima. Cuando la bilis se solidifica, se convierte en piedras o cálculos que provocan mucho dolor.

Chávez dijo que esta patología puede producirse también cuando una persona reniega o se estresa. Según el galeno, “las mujeres son más renegonas y por eso es más frecuente en ellas”.

Puntos de vista

“Es un dolor constante”
KENIA REYES,
estudiante.

“Desde hace tiempo empecé a tener dolores muy fuertes en la boca del estómago. Siento esto desde hace tres meses. Cuando como chocolate o crema me empieza a dar un dolor fuerte y me dan ganas de vomitar. El jueves ha sido peor, ya no podía comer nada. Es un dolor constante, sólo calma cuando me inyectan calmantes, pero cuando pasa el efecto, vuelve. Me están haciendo los estudios y me dirán qué tipo de tratamiento recibiré”.

“Tengo la vesícula inflamada”
Johnny Aguilar,
comerciante.

“Me empezó a doler mucho el estómago y tomé unos calmantes, pero no me hicieron nada. Luego vine acá y me pusieron una inyección en la vena y me calmó como una semana. Cuando vine al Gastroenterológico me pidieron estudios, entre ellos una endoscopía y ahí detectaron que tengo la vesícula inflamada y dos cálculos incrustados. Ahora me van a internar y mañana (hoy) me operarán. El médico dijo que es por estrés y porque comí grasa en momento de rabia”.

“La solución era la operación”
RAFAEL PEÑARANDA,
guía de Turismo.

“En marzo de este año me hicieron el examen ecográfico y vieron que había piedras en la vesícula. Pasado un mes me vino una crisis muy fuerte. Un amigo médico me dijo que tenía cálculos y que la solución era la operación. Estuve con dieta, pero no calmó mucho, tenía crisis más frecuentes y de corto tiempo. Cuando vine acá dije que me iba a hacer operar, no fue fácil porque hay mucha demanda. Me operaron el jueves y hoy (ayer) me sacarán los puntos”.