martes, 26 de abril de 2011

Diabetes . Un enemigo en la cama

La diabetes es una enfermedad que a largo plazo provoca diversas complicaciones dentro del organismo, como la insuficiencia renal, daños en la visión, en el corazón y en el sistema nervioso, pero también provoca trastornos sexuales que afectan tanto a hombres como a mujeres. A pesar de que este es uno de los aspectos que más preocupan a los diabéticos, irónicamente es el que menos cuidado recibe de la mayoría de ellos, sobre todo por miedo ‘al qué dirán’, por vergüenza y en mayor medida por falta de información.


Fue precisamente la falta de información lo que llevó a Carlos (50) a experimentar diversos medicamentos y a probar una gran variedad de brebajes antes de animarse a preguntar a su médico por qué no podía lograr una erección suficiente en las relaciones sexuales con su esposa. Pese a que tres años atrás le diagnosticaron que sufría la mencionada dolencia nunca la había asociado con sus problemas sexuales.


El médico comprobó que tenía niveles altos de glucosa en la sangre y le indicó que llevara un estilo de vida más sano a través de una dieta adecuada, ejercicios y le recetó algunos medicamentos. Meses después, el comerciante cruceño vio recobrada su potencia sexual. “Debo admitir que no he vuelto a tener el mismo rendimiento de cuando tenía 20 años, pero no me puedo quejar”, bromea Carlos.


El caso de Juan (45) fue al revés, porque él sabía que sufría de diabetes y que uno de los problemas que ocasionaba ese mal era la impotencia sexual. Por eso cuando empezó a fallar su respuesta frente al estímulo sexual se preocupó, pero le resultaba inexplicable que que no podía lograr erecciones en sus encuentros con su pareja, pero sí al despertarse cada mañana. Lo curioso es que los análisis indicaban que su enfermedad estaba bajo control.


“Estaba claro que el problema era psicológico. La ansiedad, el miedo a fallar hacía que falle y al hacerlo confirmaba la teoría de que estaba enfermo y que tenía un problema. En otras palabras, se creaba un círculo vicioso que derivaba en una conducta en la que evitaba cualquier relación sexual”, explica el psicólogo y terapeuta sexual Hugo Alejandro Velarde, que atendió el caso de Juan.


El caso de Carlos y el de Juan son solo dos caras de una misma moneda que tiene muchos matices, opina Ramiro Casanova, vicepresidente de la Liga de Diabéticos, entidad que agrupa a personas que sufren la dolencia. “La diabetes en nuestra sociedad sigue siendo un tabú. Un tema que mucha gente prefiere esconder porque le da vergüenza. Otros se deprimen, porque le dicen que no van a poder probar todas las comidas y que no podrán tener relaciones sexuales, pero es por falta de información, porque si uno asume que tiene el problema y se cuida, puede llevar una vida normal”, afirma.


La incidencia de la disfunción eréctil en los hombres se da en todos los tipos de diabetes, pero con mayor frecuencia en la de tipo 2, que se presenta en adultos. En todos los casos las causas son similares. “El aumento de los niveles de azúcar en la sangre genera placas que inhiben el estímulo entre las células musculares y neuronales para que se pueda producir la vasodilatación. Es decir, que evitan que las venas que están dentro del pene se dilaten y puedan alojar mayor cantidad de sangre logrando la erección del pene. Las personas diabéticas pierden esa capacidad y si bien mantienen el deseo sexual, esas venas no responden a ese estímulo”, explica el urólogo René Heredia, que admite que el 100% de los pacientes que atiende por disfunción eréctil de causa orgánica es por esta enfermedad.


Algo que es muy importante en este síntoma es que es una señal precoz de que la afección está afectando al corazón y que puede tener un desenlace fatal, advirtió Mac Robertson, director médico del centro Dot Shutleworth de Diabetes y del Instituto de Sexualidad Humana de Overport (Sudáfrica) en un artículo que en 2006 publicó en la revista Diabetes voices. En dicho artículo, el especialista indica que existe una gran cantidad de pruebas que indican la relación entre una y otra sintomatología.


Por otro lado, “hasta un 12 % de las personas con diabetes inicial acude a la consulta médica, porque ya ha tenido algún problema sexual”, comenta la endocrinóloga Rima Ribera, que dice que hasta ahora no se ha logrado concienciar a la población acerca de este mal que afecta a los cruceños más de lo que se piensa.


Ribera, que es también la directora municipal de salud, dice que el último estudio acerca de la incidencia de la dolencia en el país es de 1998 y estableció que el 12% de la población de Santa Cruz, mayor de 25 años, sufre de este mal. “Es decir que en una reunión de 100 personas adultas es casi seguro que 12 o 13 de ellas sean diabéticos”, afirma la endocrinóloga. “Han pasado más de 10 años de ese estudio en el que participé y si se hace uno nuevo creo que arrojaría cifras alarmantes, ya que en estos años aumentó la oferta de comida ‘chatarra’ y otros comportamientos que contribuyen a que se aumente el número de afectados”, dice.


La disfunción sexual diabética en hombres tiene también su contraparte en las mujeres, que sufren de una serie de trastornos. Entre ellos los más frecuentes, explica Ribera, son la falta de interés por la pareja, infecciones vaginales debido a que el azúcar alta hace que las mucosas o cualquier tejido de la vagina sea más susceptible a ellas y la falta de lubricación vaginal. Además, existe una mayor sensibilidad en los genitales que provoca dolores durante la penetración. Pese a ello, todo vuelve a la normalidad una vez se controla la enfermedad y se establece la terapia adecuada.


“La diferencia en ambos casos es que el impacto psicológico en el hombre es mucho mayor que en la mujer, porque lastimosamente en nuestra sociedad se enfatiza mucho el desempeño sexual del varón. Es decir se le instala el complejo de boy scout: siempre listo para las relaciones sexuales donde sea, como sea, con quien sea y por donde sea. Muchos se creen ese libreto social y cuando cae su de- sempeño sexual se derrumban y pueden caer hasta en fuertes depresiones”, opina Velarde.


El terapeuta indica que en el caso de las mujeres el problema es más llevadero, lo que no quiere decir que sea el correcto, porque en nuestra sociedad la mayoría se ajusta al rol pasivo y receptivo que se le asigna y creen que es normal que con el paso de los años su deseo sexual disminuya o que a los 50 años o después de la menopausia ya no deben tener relaciones sexuales.


Lo importante, sostiene el psicólogo, es no buscar ayuda médica a último momento, cuando ya se ha probado de todo y no le ha dado resultado. Pero además de tener controlada la enfermedad, es importante, en especial en los hombres, que asuman que con los años el cuerpo y su respuesta sexual no es igual que en la juventud. Aceptar eso es un paso muy importante para afrontar esta y otras dolencias.

Debe saber acerca de la enfermedad

- Se estima que un 50% de los hombres con diabetes desarrolla algún tipo de disfunción eréctil en los siguientes 10 años de instalada la enfermedad.

- Los problemas de impotencia aumentan hasta el 95 % para los diabéticos que llegan a los 70 años de vida sin haberse tratado la dolencia.

- A los problemas de diabetes, generalmente se suman otros como enfermedad cardiovascular e hipertensión, lo que hace bastante difícil lidiar con el cuadro y poder tener más espectro de medicación para resolver todos los problemas al mismo tiempo.

- La prevención juega un papel fundamental y las personas con malos hábitos alimenticios, que además consumen alcohol y tabaco y tienen historial familiar, deben tener sumo cuidado en su estilo de vida. (Fuente: www.educasexo.
com)

- Si nota que su erección no viene, si no tiene ganas o si le duele cuando tiene relaciones sexuales, esos son síntomas que indican que algo está pasando y debe consultar al médico.

- Si todo está bajo control medico y tiene la enfermedad controlada y sigue teniendo problemas de disfunción sexual es que allí el factor es psicológico.
En estos casos el terapeuta sexual enseñará a la persona una serie de ejercicios para relajarse y lograr relaciones sexuales satisfactorias.

- El hecho de que tenga la enfermedad no es sinónimo de que vaya a tener una vida sexual frustrada. Es importante no desistir y creer que su vida sexual se acabó o que no está en edad. No confunda los cambios cuantitativos con los cualitativos.

- Según la revista Diabetes voices la prevalencia mundial de aumento de disfunción eréctil alcanzará los 322 millones de varones en 2025. El registro de 1995 dio 152 millones.

Soluciones

- Tabletas .
El urólogo René Heredia señala que en las diferentes etapas de la vida, algunos enfermos de diabetes deben recurrir a ciertos recursos para lograr la erección del pene. La primera opción son las drogas orales que funcionan como vasodilatadores como el sildenafil (Viagra) o el taldanafilo, pero no se puede asegurar la efectividad de estos medicamentos en una persona diabética. Cada paciente, asesorado por su médico, debe experimentar que le funciona mejor.

- Inyecciones.
Cuando las tabletas no tienen efecto, la segunda opción son las inyecciones intracavernosas o inyecciones peneanas que se aplican directamente en el pene con unas agujas muy finas. Actúan ensanchando los vasos sanguíneos logrando un buen flujo de sangre en el pene, lo que permite la erección. Se aplica 10 o 15 minutos antes de la relación sexual.

- Implantes.
Cuando otros tratamientos para la impotencia no son efectivos, los implantes en el pene son la solución sugerida por los urólogos. Vienen en dos tipos. Uno denominado semirígido y el otro de cilindros inflables denominados hidráulicos que consiste en un tubo de plástico que está conectado con una bomba hechos de silicona o poliurietano. Actualmente hay una gran variedad de opciones y la cirugía la realiza el urólogo. En Santa Cruz se realizan desde hace 20 años.

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