lunes, 24 de junio de 2013

Lesiones musculares, sobrecarga de trabajo

Nos encontramos en un periodo de mucha importancia para los equipos de fútbol: “la pretemporada”, donde los médicos realizamos las evaluaciones correspondientes al deportista (examen médico general, examen osteomuscular, laboratorios, estudios de gabinete, etc.) que nos permitirán determinar el estado general del mismo.

Posterior a esta evaluación médica, deberá existir un trabajo coordinado con el preparador físico y el médico de campo, para poder realizar la valoración física de cada jugador con el objeto de determinar las cargas de trabajo correspondientes para cada uno de los deportistas, con el propósito de que éstos se encuentren en un buen estado físico para afrontar el campeonato.

Es en este periodo que las lesiones por sobrecarga son muy frecuentes, tales como la fatiga muscular, la contractura muscular y el desgarro muscular.

DESGARRO MUSCULAR

El desgarro muscular es un complejo de alteraciones anatómicas y funcionales causado por un aumento imprevisto y violento de la tensión fisiológica de la fibra muscular, que vence su resistencia elástica y provoca su ruptura.

El músculo puede sufrir una agresión interna y/o externa. En el caso de una agresión externa, se trata de un golpe directo sobre el músculo, y en el caso de ser una causa interna, se produce por la tracción violenta de sus extremos, generando un autotraumatismo.

Entre algunos factores desencadenantes durante la actividad deportista tenemos: Acción agonista del gesto deportivo, impulso, aceleraciones, desaceleraciones (cambios de ritmo), cambios bruscos de dirección, “chut”, etc.

Es muy importante recordar que los deportistas presentan características fisiológicas diferentes, por tal razón las cargas deportivas deben adaptarse al biotipo del atleta.

Además: “Las lesiones musculares se producen por desequilibrio de cadenas musculares”, por tanto, al realizar actividad de preparación física se deberá siempre trabajar de forma equilibrada las cadenas agonistas como antagonistas.



FATIGA MUSCULAR

La fatiga es la “sensación de cansancio o agotamiento” que se produce después de realizar un ejercicio físico; esta sería una de las definiciones de las múltiples existentes, ya que, desde el punto de vista de la actividad física y el deporte, el término de “fatiga” se utiliza para definir los diferentes estados del individuo, por ejemplo cuando el deportista realiza una actividad con cargas muy altas y en los siguientes entrenamientos no puede concluir la práctica.

Las causas para la fatiga muscular son variadas, entre las que podemos mencionar tenemos: disminución en las reservas energéticas, acumulación de sustancias resultantes del metabolismo como el ácido láctico, cambios enzimáticos, electrolíticos, hormonales, etc.

También es importante mencionar que estas causas de agotamiento (fisiológicas) pueden estar acompañadas de otro tipo de fatiga, es el caso de la fatiga mental, pérdida de la concentración necesaria, la fatiga sensorial, disminución de la percepción visual, auditiva o táctil, fatiga emocional, ausencia o alteración de los estímulos emocionales para alcanzar el rendimiento apropiado.



CONTRACTURA MUSCULAR

La contractura muscular es tal, y como su nombre indica, es una contracción continuada e involuntaria del músculo o de algunas de sus fibras que aparece al realizar un esfuerzo. Esta se manifiesta como un abultamiento en la zona, que produce dolor y alteración en la funcionalidad del músculo.

Aparece generalmente cuando dicho músculo realiza una acción inapropiada en intensidad o en función. Esta contractura puede aparecer en el momento de la actividad deportiva o después de la misma.

Durante la actividad deportiva se produce por acumulación de los metabolitos, que provocan dolor e inflamación, al no existir un suficiente aporte sanguíneo que depure la zona.

La fatiga después de realizar la actividad deportiva, se debe al agotamiento excesivo de las fibras, que al acabar el ejercicio ven disminuida su capacidad de relajación.

La mejor manera de tratar la fatiga muscular es su prevención. Realizar periódicamente ejercicios va retrasando cada vez más la aparición de los síntomas de la fatiga; esto se da producto de un aumento del tamaño del músculo, y de un mejor rendimiento que va tomando el mismo al acostumbrarse a realizar actividad física de manera constante.

Existen algunos ejercicios que pueden ayudar a prevenir y mejorar la sintomatología de este estado tan incómodo, que muchas veces tiende a alejar al deportista de su entrenamiento y principalmente a aquel individuo que decide incorporarse por primera vez a la actividad física.



CONSEJOS PARA PREVENIR UN DESGARRO

Buena nutrición: comer sano fortalecerá todas tus fibras musculares, evitando grasas saturadas, comer alimentos con suficiente fibra vegetal, tratando siempre de mantener el peso ideal.

Evitar el sedentarismo, ya que debilita la estructura conjuntiva del músculo, y hacer al menos 30 minutos por día de actividad física es muy recomendable.

Siempre hay que calentar bien antes de comenzar la actividad a realizar, ya que el músculo está frío y es más propenso a lesiones.

Durante la actividad es importante tomar suficiente líquido y prestar atención a pequeñas molestias que pudieran surgir.

Al finalizar, dato muy importante, hay que elongar muy bien una vez terminado el entrenamiento porque el cansancio y la deshidratación pasan factura. Las elongaciones al terminar la práctica deben ser unas tres veces por músculo en series entre 20 y 30 segundos, si bien se puede tornar muy aburrido, la flexibilidad es fundamental y ayudará mucho a evitar este tipo de problemas.

Recuerda que un mal esfuerzo, como cargar mucho peso o fatiga muscular intensa por esforzar más de la cuenta los músculos, puede también causar una lesión.



CÓMO EVITAR LA CONTRACTURA MUSCULAR

Conociendo sus principales causantes, podemos prevenir las contracturas musculares evitando la vida sedentaria que nos lleva a un bajo acondicionamiento muscular. Además, cuando hacemos actividad física es importante el progreso paulatino con la intensidad y las cargas, así como también con la duración de las sesiones, para no someter bruscamente a los músculos a un esfuerzo para el cual no están capacitados.

Trabajar la flexibilidad y ejercitarse regularmente es algo que también es de mucha ayuda, así como también realizar un buen calentamiento antes de comenzar una intensa sesión de entrenamiento.

Por supuesto, conocer la técnica correcta de ejecución de ejercicios y sus posturas, puede prevenir el desarrollo de contracturas musculares y sus molestas consecuencias que nos impedirán avanzar en la rutina.

No podemos dejar de nombrar a los deportistas ocasionales que durante seis días de la semana permanecen inmóviles o con un mínimo de actividad física, y en un sólo día de fin de semana realizan tres o más horas de ejercicio duro, pues ellos son grandes candidatos a sufrir contracturas si no tienen sus músculos adecuadamente acondicionados.

El ejercicio puede causar contracturas si somos impacientes al realizarlo y no respetamos la capacidad de nuestros músculos para lograr un esfuerzo o bien, si no está bien realizado; sin embargo, mantenernos físicamente activos, flexibles y regulares en ello, evitará los molestos dolores que causan las contracturas musculares cuando se presentan.

Por eso, recuerda evitar el sedentarismo, reducir el estrés, no sobrecargar nuestro cuerpo ni someterlo bruscamente a una actividad intensa, y además, no olvides que la flexibilidad y la elasticidad es primordial para mantenernos lejos de esta y otras lesiones comunes.

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