jueves, 15 de mayo de 2014

Cuidados y control de la próstata

Para un hombre, es importante conocer las tres enfermedades que pueden afectar su próstata. Recurrir a diferentes métodos de prevención y controles permanentes es de gran ayuda para proteger esta glándula.

4 maneras de reducir los riesgos

Las estrategias de prevención consisten en identificar los factores de riesgo que pueden provocar una afección de la próstata con el fin de modificarlos. La edad o los antecedentes familiares son desafortunadamente inmutables. Sin embargo, existen otros que pueden reducirse, cambiando el estilo de vida.
1 DETECCIÓN

El medio de prevención más eficaz consiste en ir cada año al médico para revisar el funcionamiento de la próstata, especialmente a partir de los 45 años de edad. La revisión médica incluye la realización de la historia clínica para ver si existen antecedentes familiares u otros factores. Asimismo, se efectúa un tacto rectal, el cual permite valorar el tamaño de la próstata y detectar si existen nódulos duros. Finalmente, incluye un análisis de sangre llamado PSA (Antígeno Prostático Específico), una toma de creatinina, la cual permite analizar las funciones renales y una muestra de orina.

2. BEBIDAS

Es primordial beber abundante agua para evitar afecciones de la próstata, especialmente la prostatitis. Gracias a un consumo de aproximadamente 2 litros de agua a diario, se limita la proliferación bacteriana, debido a una eliminación óptima. Asimismo, algunas investigaciones científicas demostraron que se debe evitar consumir bebidas dulces, ya que incrementan el peso. De hecho, el sobrepeso consiste en un factor de riesgo considerable del cáncer de próstata. Para hidratarse, es preferible tomar agua, té o mate. Si deseas, puedes consumir zumos naturales de frutas. Sin embargo, intenta no añadir azúcar.

3. ALIMENTACIÓN

Ha sido demostrado que un consumo excesivo de alimentos ricos en materias grasas pueden aumentar el riesgo de desarrollar un cáncer de próstata. Por lo tanto, es primordial limitar su ingesta y optar por una alimentación equilibrada. No olvides consumir grandes cantidades de vitaminas y minerales, los cuales encontrarás en las frutas, verduras y leguminosas. El pescado consiste también en un alimento sumamente importante. Asimismo, algunas investigaciones científicas demostraron que el licopeno contenido en los tomates contribuye a prevenir el desarrollo de cáncer de próstata.

4. ACTIVIDAD FÍSICA

Para evitar desarrollar diversas afecciones, incluyendo la hiperplasia benigna de la próstata, se recomienda practicar regularmente ejercicios físicos. De hecho, estar demasiado tiempo sentado suele presionar la próstata. Si tu empleo te impide moverte, intenta realizar pausas para estirarte y caminar un poco. Asimismo, es importante evitar practicar deportes que suelen comprimir esta parte de la pelvis como la bicicleta o equitación. Otra opción consiste en optar por sillines especiales para proteger la próstata. Por otro lado, existe un ejercicio sencillo, el cual consiste en contractar el grupo de músculos que van del coxis a la pelvis durante un par de segundos. Realiza 10 series, 3 veces al día.

Previene las patologías prostáticas con una conducta responsable y exámenes urológicos

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Wálter Cabrera Pereira

Urólogo




La próstata es una glándula situada debajo de la vejiga y que rodea a la uretra del varón. Su función principal es proveer líquido prostático a los espermatozoides para mantenerlos vigorosos mientras están en ella.

Tres enfermedades se destacan entre las que pueden afectar a esta glándula: las prostatitis (infecciones e inflamaciones), el adenoma o hiperplasia (crecimiento de la glándula que produce obstrucción de la salida de la orina desde la vejiga) y el cáncer.

Las prostatitis pueden prevenirse con una conducta sexual responsable, evitando contactos casuales o usando preservativos durante la relación, pues la mayoría de las infecciones se deben a la clamidia tracomatis; similar cuidado ha de tenerse si se practica sexo anal, ya que los gérmenes del intestino pueden ascender por la uretra hasta llegar a la próstata. También puede producirse inflamación por el reflujo de la propia orina dentro la próstata, lo que sucede en pacientes con obstrucción vesical, portadores de sondas y en aquellos que miccionan cuando el pene está erecto.

Lastimosamente, al no ser totalmente conocidas aún las causas del crecimiento prostático y depender de factores genéticos en la aparición del cáncer, es muy limitado hacer prevención. Sin embargo, estudios epidemiológicos recomiendan consumir licopenos que están contenidos en tomates, ácido alfa lipoico del brócoli y familia de las coles, isoflavonas de la leche de soja y otras que contengan zinc, como apio, espárragos, higos, papas, berenjenas, cebollas y rábanos.

La mejor prevención es acudir a un control anual de la próstata donde el especialista realizará un examen rectal de la glándula, pedirá el antígeno prostático específico (especialmente en hombres que tengan algún familiar cercano que haya sufrido cáncer) y una ecografía de las vías urinarias.

Contactos: Edificio “CEMPRO”

Calle Ecuador Nº871

Telf. 70711512

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