lunes, 31 de agosto de 2015

Tomar fármacos falsos puede resultar mortal para enfermos

Náuseas, vómitos, diarrea, dolor de cabeza o reacciones alérgicas son algunas de las dolencias que puede sufrir una persona que ha consumido medicamentos de contrabando, falsos, o que no cuenten con registro sanitario.

Y si el fármaco está adulterado, el médico no tiene la certeza de su composición, la procedencia o si se ha fabricado en una industria autorizada, advirtió el toxicólogo del hospital Viedma, Ramiro Cadima.

"Pero tampoco se puede afirmar, por ejemplo, que la ampicilina que se compra en una caseta tendrá efectos secundarios porque no se han realizado estudios específicos sobre este aspecto", aclaró.

Recalcó que no existe un registro epidemiológico que señale que alguna persona haya fallecido por el consumo de medicamentos de contrabando o sin registro sanitario.

"Pero como médicos no podemos esperar que suceda esta situación para asumir recién acciones", señaló.

ALERTA

El toxicólogo Ramiro Cadima advirtió que si una persona no toma el medicamento prescrito por el médico, existe el riesgo de que la enfermedad empeore y, a la larga, el paciente pueda morir.

Si el galeno receta una cápsula de 20 miligramos para combatir determinada enfermedad, el paciente debe adquirir la misma y tomarla, según la receta.

Sin embargo, cuando el paciente llega a la farmacia, el responsable de este establecimiento le ofrece un medicamento más barato, suponiendo que la persona no tiene la solvencia económica para pagar por el indicado.

Si el fármaco recetado por el médico tiene un costo de siete bolivianos, el farmacéutico le ofrece uno más económico, hasta de un boliviano.

"Pero si un médico prescribe un determinado medicamento es porque el diagnóstico realizado previamente recomienda ese tratamiento", insistió.

Lamentó que algunas farmacias compren medicamentos de contrabando, porque les resulta más económico, pero atentan contra la salud de la población y no hacen el control de calidad que deberían.

"Para empezar, en la farmacia se debería expender el fármaco que el médico ha recetado porque él confía en esa línea y está seguro que le va a hacer bien al paciente", señaló.

EN LA CALLE

Si un paciente sufre de dolor articular intenso, el médico receta determinado fármaco, pero a veces el paciente decide adquirirlo en un puesto callejero, mucho más económico “pero eso no me da mucha confianza porque puede ser que ese medicamento que me están vendiendo tenga solo almidón o talco, advirtió Cadima.

Por eso es recomendable que el paciente consulte primero con el médico y no acuda directamente al farmacéutico, “y menos se automedique o vaya a comprar el fármaco a una caseta que expende este tipo de productos”, señaló el toxicólogo.

Advirtió que solo los farmacéuticos o bioquímicos están autorizados para vender medicamentos en las farmacias, y no así personas con puestos de venta en los centros de abasto y que no tienen la capacitación necesaria.

Asimismo, si un farmacéutico no es médico no puede diagnosticar a un paciente y menos prescribir fármacos.

“Algunos bioquímicos tienen hasta laboratorios en sus farmacias, y además de hacer los análisis prescriben medicinas”, señaló.

Recordó un caso en el que por colocar a un paciente complejo B por vía venosa se le provocó un paro cardiorrespiratorio y el fallecimiento.

Por eso -dijo- es importante el papel del Ministerio de Salud para evitar que las farmacias vendan medicamentos sin receta médica.

Cadima recordó que la venta de medicamentos en puestos callejeros o casetas está prohibida, pero que “lamentablemente en Bolivia todo es posible”.




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