jueves, 19 de noviembre de 2015

Propiedades de los probióticos

Los probióticos son microorganismos que se encuentran en algunos alimentos y que tomados en concentraciones adecuadas pueden producir beneficios demostrados en el organismo. Hoy en día se pueden encontrar en numerosos formatos, la forma habitual es en los productos lácteos, también se comercializan alimentos a los que se han añadido probióticos, existen bebidas, cápsulas, sobres y comprimidos.

LA FLORA BACTERIANA E INTESTINAL

Nuestro cuerpo da cobijo a multitud de microorganismos: bacterias, hongos, virus y protozoos. En general estos microorganismos no producen daño alguno en nuestro organismo. A esta gran variedad de vida microscópica que está en la superficie y en el interior de nuestro cuerpo se le conoce como flora bacteriana. Se encuentran en la piel, el intestino, el tracto urinario, la nariz y la boca, es decir, las zonas más expuestas al medio ambiente. Sin embargo, los tejidos internos suelen ser estériles.

Cada individuo posee una flora bacteriana distinta, así por ejemplo nuestra flora va cambiando desde que nacemos y depende de muchos factores como nuestro medioambiente y lo que comemos.

CÓMO ACTÚAN LOS PROBIÓTICOS

En la flora intestinal se alojan distintos tipos de bacterias, la mayoría no son perjudiciales para la salud e incluso hay algunas que ayudan en distintos cometidos. Por ejemplo la digestión, ya que existen algunos tipos de carbohidratos que el cuerpo no puede absorber y son digeridos por diversas bacterias alojadas en el colon, en la fermentación se producen gases y el olor característico.

Otra función es ayudar al sistema inmunológico ya que enseñan a los linfocitos a diferenciar los agentes invasores, por eso es tan importante la alimentación de los recién nacidos. Así las bacterias tienen una relación de simbiosis con nosotros.

CUÁNDO TOMARLOS

Como hemos visto, las bacterias tienen unas funciones importantes en el organismo, así pues, cuando se produce una falta o proliferación de cualquiera de los microorganismos en el cuerpo, los probióticos ayudan a volver a restablecer el equilibrio.

En determinadas situaciones, es conveniente tomarlos, por ejemplo, en casos de gastroenteritis o enfermedades acompañadas con estómago suelto es conveniente tomar probióticos, ya que el malestar produce un barrido de la flora intestinal que puede llevar a un desequilibrio del sistema inmunológico.

Por otro lado, los antibióticos matan y evitan que se reproduzcan las bacterias, independientemente de si son buenas o malas. Así en tratamientos con antibióticos se recomienda también tomar probióticos para recuperar la flora perdida. Es importante tomarlos dos horas después del antibiótico (como mínimo), para que las bacterias no sean destruidas por este.

Los probióticos pueden ser útiles en distintas patologias tales como:

-malestar intestinal, estreñimiento: produce mejora del tracto intestinal

-Ajuste de los niveles de colesterol y de trigliceridos

-Alergias

-Infecciones urogenitales

-Enfermedades inflamatorias del intestino

-Candidiasis vaginal

TIPOS DE PROBIÓTICOS

Los tipos más frecuentes son lactobacillus y bifidobacterium, teniendo cada uno numerosas cepas distintas. También son muy utilizados algunos tipos de streptococcus como el thermophilus y el lactis. Este ultimo suele estar en los yogures.

En cada producto podemos encontrar uno o varios mezclados. En el mercado podemos encontrar gran variedad de tipos desde los preparados de farmacia, los complementos alimenticios en distintos formatos, los sueros para hidratar (generalmente a causa de la diarrea) y bebidas lácteas muy famosas.

Es importante guardarlos a temperatura baja en el frigorífico para una óptima conservación.

CÓMO TOMARLOS

La toma de probióticos debe ser controlada, citando a Paracelso “el veneno está en la dosis”, así no se recomienda tomar más de un mes seguido alimentos con probióticos, esto no incluye alimentos fermentados.

El tratamiento de los niños debe dejarse en manos de profesionales ya que un cuerpo en crecimiento tiene que aprender a alcanzar un delicado equilibrio y un exceso de probióticos puede hacer que el organismo se acostumbre a recibir constantemente ayuda desde el exterior de manera que al cortar dicha ayuda se produzcan desequilibrios que pueden afectar a la salud.

Como hemos visto, los probióticos usados de manera controlada y en las cantidades adecuadas pueden ser muy beneficiosos para nuestra salud.

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