miércoles, 25 de mayo de 2016

Cómo tratar los raspones cuando te caes en la calle



Te has caído mientras hacías motociclismo, ciclismo o patinaje y te has raspado una parte de la piel? Si es así, has sufrido un tipo de quemadura por fricción conocida como “herida por abrasión de asfalto” o simplemente “raspón”. Esta condición puede ser dolorosa, pero hay pasos que puedes seguir para asegurarte de estar bien e iniciar el proceso de curación.

Ve a una zona segura, si es posible. Si tu accidente ocurre en una zona peligrosa, como en el medio de una carretera, debes ir a una zona más segura (fuera de la carretera) si puedes hacerlo. De esta manera, se reducirá el riesgo de una lesión mayor.
Estabiliza las lesiones potencialmente mortales. Asegúrate de que tú (o la persona lesionada) pueda moverse libremente y que no hayan huesos rotos. Si es el caso, detente inmediatamente y llama o pídele a alguien cercano que llame al número de emergencia local.
Si se ha producido una lesión en la cabeza, comprueba que no haya una conmoción cerebral y busca atención médica de inmediato.
Evalúa la gravedad de la herida. Si no puedes ver bien la herida, pide ayuda. Llama al número de emergencia de tu país si la herida:
Es lo suficientemente profunda como para ver la grasa, el músculo o el hueso.
Está chorreando sangre. Si es así, ejerce presión sobre la herida con tus manos, ropa u otro material mientras esperas por la ayuda. Esto ayudará a disminuir el sangrado.
Tiene bordes que son irregulares y muy separados.
Determina si tienes otras lesiones. Algunos daños pueden estar ocultos debajo de la piel, en donde no puedes ver señal de ellos. Si estabas inconsciente, te sientes confundido, tienes un rango de movimiento limitado o sientes dolor extremo, considera ver a un médico de inmediato para recibir asistencia médica.
Lávate las manos antes de tratar la herida. No querrás causar una infección cuando trates tu raspón, así que lávate bien las manos con agua tibia y jabón antes de comenzar a tratarla. Si deseas una protección adicional, también puedes ponerte guantes desechables antes de empezar a limpiar la herida.
Detén cualquier sangrado. Si hay algún sangrado en la herida, detenlo aplicando presión en la zona.
Sostén un paño limpio o gasa sobre la zona de sangrado y aplica presión durante unos minutos.
Cambia el paño o gasa si se empapa de sangre.
Si el sangrado no se detiene después de 10 minutos, llama a un médico, ya que es posible que sean necesarios algunos puntos de sutura u otro tratamiento.
Enjuaga la herida. Deja correr agua fría sobre la herida o viértela sobre ella. Pídele a alguien más que te ayude si no puedes ver o llegar a la zona de la herida. Hazlo el tiempo suficiente para asegurarte de que el agua haya corrido por toda la zona y haya limpiado la suciedad o cualquier residuo.
Lava la herida. Utiliza un jabón antibacteriano y agua para limpiar alrededor de la herida, pero trata de que el jabón no tenga contacto con la herida en sí, ya que podría causar irritación. Esto te ayudará a lavar la suciedad y las bacterias, y evitar una infección.
El peróxido de hidrógeno (agua oxigenada) y el yodo se usaban tradicionalmente para desinfectar heridas en la piel. Sin embargo, el peróxido de hidrógeno y el yodo en realidad pueden dañar células vivas, por lo que los profesionales médicos ahora aconsejan que no se debe aplicar a ninguna herida.
Retira cualquier residuo. Si algo se ha quedado atascado en la herida, como tierra, arena, astillas, etc., utiliza pinzas para quitar cuidadosamente este material. Primero, limpia y esteriliza las pinzas frotándolas con algodón o una gasa empapada en alcohol isopropílico. Enjuaga con agua fría una vez que retires el residuo.

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