lunes, 23 de mayo de 2016

Meningitis: causas, síntomas y tratamiento



ES UNA ENFERMEDAD MUY TEMIDA Y LAMENTABLEMENTE FRECUENTE EN BOLIVIA | SI SE TOMA CONCIENCIA DE LA IMPORTANCIA DE LA PREVENCIÓN Y LA DETECCIÓN TEMPRANA DE LA ENFERMEDAD SE LOGRARÁ DISMINUIR LA INCIDENCIA EN NUESTRO PAÍS.

"Es la inflamación de los tejidos que revisten al cerebro y otras estructuras del sistema nervioso central. Esta inflamación puede deberse a gérmenes de diferente tipo y con menos frecuencia causado por medicamentos, enfermedades autoinmunes, tumorales o de origen desconocido”, dice el Dr. Manuel A. Monroy Delgadillo, Médico Pediatra y Terapista Intensivo en la Clínica Los Olivos y del Centro Pediátrico Albina Patiño(*).

La mayor parte de los casos de meningitis bacteriana en nuestro medio esta causado por bacterias conocidas como el neumococo, el Haemofilus Influenzae, el meningococo y el estafilococo. Gérmenes que existen en la comunidad y que son adquiridos por contacto con personas portadoras de los mismos. Hay un grupo de pacientes que cursan con Meningitis Virales o también conocidas como Meningoencefalitis, entre los más frecuentes están los virus de la familia del herpes simple como cocksaquie, la varicela. También el adenovirus y otro tipo de virus transmitidos por algunos insectos vectores

Mucha gente se pregunta si esta enfermedad tan temida es contagiosa, al respecto, el Dr. Monroy asegura que aunque en teoría todo germen puede contagiarse, sí un niño tiene Meningitis no quiere decir que contagiará a sus hermanos por ejemplo y que ellos obligatoriamente enfermaran también con meningitis. El Neumococo en un paciente puede provocar neumonía, en otro una infección de oídos y a otro meningitis, aunque los tres se hayan contagiado al mismo tiempo del germen.

“La expresión de las enfermedades infecciosas depende de tres factores: el germen, el ambiente y la persona. Existen gérmenes más virulentos que otros; no es lo mismo un medio con mal saneamiento ambiental que otros con todos los servicios básicos de vida. Un paciente desnutrido o con enfermedades crónicas reaccionara diferente a otro en buen estado de salud”, asegura el especialista.



SÍNTOMAS

Las personas con afección meníngea dependiendo de la edad pueden tener cuadros diferentes, desde síntomas sutiles aislados hasta las formas más clásicas que se describen en los libros y medios de comunicación.

Los recién nacidos y lactantes menores de un año pueden presentar:

• Fiebre persistente

• Letargo

• Alteraciones mentales

• Convulsiones y deterioro progresivo del estado de conciencia.

En niños escolares y adultos se puede manifestar con:

• Dolor de cabeza

• Fiebre persistente

• Vómitos

• Dolor o rigidez de los músculos posteriores del cuello

• Problemas en la visión

• Convulsiones y deterioro progresivo de la conciencia.



¿CUÁNDO ACUDIR AL MÉDICO?

Debe acudir a su médico cuando la fiebre persiste más allá de las 48 a 72 horas y no se encuentran signos claros de alguna infección común como por ejemplo la gripe.

“La temperatura muy elevada de 39 no tiene mayor valor que una fiebre moderada de 38, ya que la fiebre es un signo de respuesta inmune del paciente y no tienen relación directa con la gravedad de una infección. Es la persistencia de la misma y la presencia de algunos signos que se describe arriba que nos lleva a la sospecha de una meningitis”, explica Monroy.

En bebés y niños es más difícil porque no expresan claramente sus molestias, pero, según el especialista, el estado general tóxico del paciente es importante: no come, está irritable, fiebre persistente, movimientos de extremidades o en la cara extraordinarios que normalmente no se perciben.

“El letargo o somnolencia persistente continúa acompañado de vómitos y estados de confusión en los que no podemos contactarnos visualmente con los pequeños podrían ser signos más sutiles que nos llamen la atención”, dice Monroy.



SOBRE EL DIAGNÓSTICO

“El diagnóstico se realiza principalmente por una punción lumbar, esto significa que con una aguja fina mediante un procedimiento estéril y con anestesia local y a veces sedación, se obtiene líquido cefalorraquídeo del espacio donde se encuentra la medula espinal en la columna. Este líquido se analiza y se lleva a cultivar para identificar el germen probable que está causando la inflamación”, explica el pediatra.

En muchas ocasiones se pide una Tomografía de Cráneo, para observar signos que alerten de aumento de presión en el cerebro o sangrados que de alguna manera impedirían la realización de punciones en algunos casos. También se piden otras pruebas generales de sangre para ver el incremento de glóbulos blancos y qué tipo de éstos están aumentados ya que son coadyuvantes en el diagnostico pero no específicos.

“Existen protocolos de manejo bien establecido en los hospitales y clínicas recomendados por las diferentes sociedades académicas y científicas de todo el mundo. Validadas por los protocolos nacionales e internacionales en nuestro medio”, dice.



TRATAMIENTO

“El tratamiento se basa en la utilización de antibióticos de acuerdo al germen identificado, en caso de no poder identificarlo se utiliza antibióticos de amplio espectro de acuerdo a la edad y la sospecha que se tenga. Se realizaran otras medidas complementarias para ayudar al paciente, como manejo de la presión intracraneal elevada, analgésicos, medicamentos para el control de convulsiones, buena nutrición, etc. Con el objetivo de darle buenas condiciones de recuperación a ese organismo que está luchando por controlar la infección y la inflamación”, explica el pediatra.

Algunos de estos pacientes requieren manejo en terapia intensiva con otras medidas más radicales de resucitación y tratamiento en estas unidades especiales para pacientes críticos.

Ante cualquiera de los síntomas mencionados es fundamental acudir con un especialista, ya que de lo contrario, los riesgos son hasta mortales.

“Una vez establecido el cuadro infeccioso en las meninges, el organismo reacciona mandando muchas células y substancias de defensa al cerebro. Esto es lo que causa la inflamación de los tejidos propios del cerebro y los que lo rodean. Si dejamos que esta inflamación sea muy intensa y no se controla a tiempo producirá daño de las células neuronales y por tanto daño cerebral que puede ser permanente. Esto se verá a futuro como deficiencias en cualquier área de función del cerebro, desde sordera en un extremo hasta deficiencias severas de movimiento, coma profundo y muerte en algunos casos”.



FORMAS DE PREVENIR

“Existen en nuestro medio las vacunas para el haemofilus influenza, el neumococo y el meningococo. Los dos primeros ya se colocan a menores de un año. Sin embargo la vacuna del neumococo es reciente, no tienen más de tres años en nuestro medio en forma masiva#, explica el especialista, y añade que esto significa que aquellos niños mayores y adultos que no recibieron, siguen siendo un grupo de alto riesgo para poder enfermar con esta bacteria. Se recomienda a las familias de hacer un esfuerzo económico y tratar de vacunar a estos niños y adolescentes que no tuvieran esta protección.

La vacuna para el meningococo existe en nuestro medio, aunque no se han probado muchos casos de infección causado por la bacteria, en países contiguos al nuestro es una causa importante de meningitis. Lamentablemente no está incluida en el plan ampliado de inmunizaciones de nuestro país y hay que comprarla en forma privada.

“Todas las afecciones causadas por bacterias y virus se previenen mediante las medidas de higiene y educación de nuestra comunidad, el simple lavado de manos y el uso del barbijo son tan importantes como la vacuna. Además debemos como comunidad ser solidarios con todos nosotros, evitando llevar a nuestros hijos a las guarderías, escuelas y colegios, una vez que veamos en ellos síntomas iniciales de cualquier infección para evitar la propagación del mismo”, concluye Monroy.



*El Dr. Monroy realizó su especialidad en Pediatra en la Universidad de Columbia, N.Y., USA. Luego se especializó en Cuidados Intensivos Pediátricos en la Universidad de Miami, USA.

Ha sido Decano y actualmente Docente de la Facultad de Medicina Aurelio Melean, UMSS.


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