jueves, 14 de julio de 2016

El coma

En la práctica médica, el análisis clínico de pacientes inconscientes y comatosos, como expresión sintomática de enfermedad usualmente grave, se convierte en una necesidad cotidiana que demanda de una pronta acción diagnóstica y terapéutica.

Para definir los estados de alteración de la conciencia no ha existido acuerdo unánime en la literatura médica, asignándosele tantos y tan diferentes significados que es casi imposible evitar cierta ambigüedad en su uso.

Se considera oportuno compartir la siguiente clasificación de los estados de alteración de la conciencia:

Como la máxima degradación del estado de conciencia.

Síndrome clínico caracterizado por una pérdida de las funciones de la vida de relación y conservación de las de la vida vegetativa, como expresión de una disfunción cerebral aguda y grave.

Como la incapacidad de obedecer órdenes, hablar y mantener los ojos abiertos.

En todos los trastornos de tipo tóxico y metabólico, el metabolismo o el flujo sanguíneo cerebral están reducidos. Se desconoce la razón por la que determinadas funciones son más vulnerables que otras a los trastornos metabólicos específicos.

Manejo del paciente
La situación más frecuente que tiene que afrontar el médico y la cual enfocaremos aquí es la del enfermo en coma de etiología no conocida. Es válido además para cuando aparentemente conocemos la causa del mismo ya que hay situaciones de superposición de más de un factor etiológico o de complicaciones no sospechadas, que pueden perpetuar o empeorar la situación, razón que motiva siempre a aconsejar este patrón de conducta en el manejo de cualquier enfermo en coma.

Medidas generales
Asegurar la oxigenación: Dada la necesidad de un aporte continuo de oxígeno al cerebro es necesario priorizar y garantizar la función respiratoria.
Comprobar permeabilidad de las vías aéreas: Retirar prótesis dentarias, aspirar secreciones, colocar cánula de Guedel.

Valorar si existen criterios clínicos, gasométricos, etc., de intubación y ventilación mecánica. En caso de coma profundo se puede intubar al enfermo como profilaxis de la broncoaspiración y mantener un adecuado intercambio gaseoso.

Mantener la circulación: Con el fin de mantener flujo sanguíneo cerebral adecuado.

Monitorear ritmo y frecuencia cardiaca, tensión arterial

Si hay deterioro hemodinámico, aporte de volumen, drogas vasoactivas, etc.

Evitar hipotensión brusca en caso de emergencia hipertensiva y coma. No bajar tensión arterial diastólica por debajo de 100 mmHg.
Fuente: http://www.sld.cu

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