jueves, 17 de noviembre de 2016

La fiebre actúa como mecanismo de defensa

La mayoría de los padres, en mayor o menor medida, sienten temor a los cuadros febriles elevados, en particular cuando se trata de bebés y niños, y su primera reacción es bajar la temperatura por medíos físicos o farmacéuticos, sin considerar que la fiebre es un mecanismo de defensa frente a un virus o bacteria.

La pediatra María Salete Queiroz de Tejerina (MQ) explica en que consiste la fiebre, cómo se presenta, cuáles son sus causas, qué hacer en estos casos y cuándo recurrir al médico para un atención especializada.

F- ¿QUÉ ES LA FIEBRE?

MQ.- La fiebre es el aumento de temperatura corporal tomando en cuenta que los niveles normales de referencia son: en la boca 37,6 grados C, en la axila 37,2 grados C y en el recto de 38 grados C que es lo más parecido a la temperatura real del cuerpo. Si están por encima de estos parámetros se considera un cuadro febril, dependiendo del lugar en el que se tomó la temperatura.

F.- ¿CUÁLES SON SUS PRINCIPALES CAUSAS?

MQ.- La fiebre es la pesadilla de los padres, porque la consideran como una enemiga, sin conocer que esta es una reacción del cuerpo frente a la invasión de agentes infecciosos como virus o bacterias que con la presencia de sustancias pirógenas eliminadas por algunas reacciones autoinmunes o tumorales, son entre otras algunas de sus causas.

La temperatura normal oscila entre los 36 a 37 grados C, pero ¿qué sucede cuando hay fiebre? esta provoca una alteración en el hipotálamo y hace que la temperatura parezca normal a los 39 grados C. Esta temperatura permite activar los mecanismos de defensa del cuerpo, provocando temblores y escalofríos que significa que la temperatura puede subir aún más para que ayude a proteger al cuerpo de los agentes infecciosos como virus o bacterias.

F.- ¿CUÁLES SON LOS MITOS RELACIONADOS CON LA FIEBRE?

MQ.- Las personas escuchan muchos mitos asociados con la fiebre, como por ejemplo, ha tenido meningitis por una elevada temperatura o le produjo una erupción de aptas por esta causa. Lo cierto es que la meningitis provoca una fiebre alta pero como un mecanismo de defensa que está combatiendo esta enfermedad. En el caso de las aptas hay temperatura elevada, pero debido a un proceso infeccioso provocado por un herpes viral o bacteriano.

Otra creencia errónea que se tiene es que bajar la fiebre es lo más importante, pero esto no cambia en absoluto la evolución de un proceso infeccioso. La preocupación que se tiene es bajar la temperatura por miedo a que suceda algo más grave como una convulsión que no en todos los casos se da, si no existe algún antecedente familiar anterior.

F.- ¿CUÁL ES LA FORMA CORRECTA DE TOMAR LA TEMPERATURA?

MQ.- El termómetro más preciso para tomar la temperatura es de mercurio, ya sea en la boca, axila o recto. Pero en la actualidad, los hay digitales, ópticos y cutáneos para mayor facilidad. En el caso del primero se debe hacer un movimiento para bajar el mercurio y se coloca el área de metal en el lugar elegido, pero por lo general este es utilizado en los centros médicos.

F.- ¿LA FIEBRE ES LA MISMA A CUALQUIER EDAD?

MQ.- No varía en lactantes, niños o adultos, pero sí existen límites en particular en los menores de 6 meses. Si se trata de recién nacidos debe llamar la atención, porque puede traducirse en una infección importante provocada por una neumonía o meningitis, que puede provocar un síndrome convulsivo que cause susto, porque a veces los niños se desmayan, se ponen morados, se produce contracciones generalizadas, pérdida de conciencia y no controla sus esfínteres. En estos casos se debe dejar al niño con la cabeza elevada para evitar que aspire lo que vomite y de costado, y esperar a que pase la convulsión esto sucede cuando la temperatura sobrepasa los 39 grados C, pero solo se aplica en los casos en los que se tenga una predisposición familiar a tener convulsiones y no en otros casos.

F.- ¿CUÁNDO RECURRIR AL MÉDICO?

MQ.- Si no existe un antecedente familiar de convulsiones febriles y el niño no presenta síntoma alguno que comprometa su estado de salud. La fiebre de 38 ó 38,5 grados C puede ser controlada con paños húmedos, ingerir bastante líquido, un baño tibio y desabrigar al niño en la habitación hasta que el mismo cuerpo equilibre y normalice la temperatura.

El tener una fiebre alta de vez en cuando es bueno para la salud del niño, porque así sabremos que tiene un buen sistema inmunológico que es capaz de luchar contra agentes infecciosos efectivamente. Sólo en caso en que la fiebre persista por 3 días consecutivos y comprometa el estado general del paciente con vómitos se debe dosificar un antipirético que ayude a bajar la temperatura, bajo prescripción médica.

En los casos en que la temperatura persista por más de 3 días se debe llevar al niño al médico para analizar las posibles causas infecciosas que se tengan, entre ellas faringitis, amigdalitis o infecciones urinarias. Sin embargo, en los casos de tumores o leucemias que eliminan en el torrente sanguíneo agentes que alteran el sistema termorregulador producen fiebres que sobrepasan los 7 días y que deben ser motivo de investigación inmediata.

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