lunes, 14 de noviembre de 2016

Los ojos de la diabetes



Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la diabetes cada vez afecta más a los niños y los jóvenes. La diabetes más común, tipo 2, la más relacionada con la carencia de estilos de vida saludables, afecta a un 90 por ciento de los pacientes.

Las complicaciones visuales son de las más peligrosas para los diabéticos y se centran en dos: edema macular y retinopatía diabética. Alrededor de un tercio de ellos sufren problemas de retina. El oftalmólogo debe ser compañero habitual en el control de esta enfermedad.

Diabetes y ojos

La doctora Laura Sararols, jefa del Servicio de Oftalmología del Hospital General de Cataluña, afirma en una entrevista con la agencia Efe, que es importante que la gente sepa y entienda que la diabetes es una enfermedad silente, no duele, y por ello no suele despertar gran preocupación en los afectados. Y, años después de no tener ni dolores ni síntomas, se diagnostican sus consecuencias como, por ejemplo, la pérdida de visión, que puede ser muy severa.

Es una enfermedad cada vez más frecuente en la que influyen mucho los malos hábitos de vida, nada saludables.

El cirujano español, Santiago Abengoechea, asegura en el mismo medio, que la principal complicación visual está en la retina. Existe una frecuente disminución de visión en el paciente diabético; la primordial, el edema macular, un encharcamiento que conlleva el almacenamiento de líquido en la parte central de la retina, la mácula, provocando una disminución notable de la agudeza visual y generando visión borrosa, ondulada, en definitiva, una calidad de visión muy mala.

Prevención

Abengoechea asegura que lo primero que se debe hacer es controlar bien la enfermedad base. Las alteraciones visuales son una complicación, pero la enfermedad es la diabetes, no una retinopatía diabética.

“Si el paciente no es consciente de que se tiene que controlar bien la enfermedad de base, las cosas irán mal. A veces los pacientes acuden al oftalmólogo con disminuciones de visión que ya son severas, y aspiran a que les solucionemos el problema.

En esta tesitura, les digo que somos un equipo y que ellos tienen que colaborar y poner de su parte mediante un control estricto del azúcar y otros factores de riesgo. Y nosotros cuidaremos su retina”, dice.

Muchas veces se diagnostica al paciente cuando ya tiene pérdida de visión, y es que nunca ha ido al médico, nunca se ha hecho una analítica, porque se encontraba bien y no sabía que era diabético.

Los diabéticos deben visitar al endocrino, al podólogo, a los especialistas de riñón y corazón; y entre tantas tareas, a veces se abandona el control del oftalmólogo, porque los ojos ven bien y no duelen. Y es un error. Hay que asumir que la diabetes es una enfermedad dura que requiere disciplina, dice el especialista.

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