jueves, 29 de diciembre de 2016

Terminar con el VIH en 2030, ¿qué hace falta en Bolivia?



Los esfuerzos en la prevención combinada, detección temprana y acceso a tratamiento son algunos de los elementos fundamentales para lograr detener la transmisión del VIH/Sida en los próximos años en Bolivia si se quiere terminar con este epidemia para 2030.

En el mundo hay 36,7 millones de personas con VIH/Sida, según la agencia de las Naciones Unidas contra el Sida (Onusida). En Bolivia, 17.344 personas tienen esta enfermedad. De enero a octubre de este año se registraron 1.842 nuevos casos, según el Ministerio de Salud.

"Acepta el reto, terminenos con el Sida" es el lema de este año del Día Mundial de lucha contra el Sida que se celebra cada 1 de diciembre. El mundo tiene el compromiso de acabar con la epidemia del sida para el año 2030 como parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Para alcanzar ese objetivo, los Gobiernos, los proveedores de servicios de salud, los organismos de cooperación, la sociedad civil, las personas viviendo con VIH, las poblaciones clave y otros interesados directos en esta lucha deben trabajar conjuntamente e intensificar la respuesta al VIH, explica Onusida.

Prevención combinada

A nivel mundial, la epidemia es joven, pues la mayor cantidad de población con VIH/Sida está entre los 15 y 35 años. Las medidas de prevención no consiguen reducir el número de nuevas infecciones, tanto a nivel mundial como a nivel nacional y departamental.

En Cochabamba, el Programa del VIH/Sida del Servicio Departamental de Salud realiza campañas de prevención especialmente en el personal de salud, unidades educativas (maestros y estudiantes líderes) y municipios.

"Es necesario buscar otro ámbito de acción y creemos que es muy importante intervenir en unidades educativas y a muy corta edad para cambiar hábitos y costumbres. Así, cuando ellos ya tengan edad, podrán tomar decisiones acertadas", explica Christian Gómez, responsable departamental del programa.

Edgar Valdez, director ejecutivo del Instituto para el Desarrollo Humano (IDH) Bolivia, que trabaja por más de 20 años con personas con VIH/Sida, señala que hace falta aunar esfuerzos con diferentes sectores que ayuden en la prevención del VIH/Sida, como el Estado, la sociedad civil, personas e instituciones que directa o indirectamente están involucrados en el tema, para coordinar estrategias y desafíos.

"Hace falta también dirigir las campañas de prevención no sólo a dar información a la población, sino a combatir el estigma y la discriminación que hay alrededor del VIH", añade Karina Rojas, responsable de proyectos salud y Derechos Humanos del IDH.

Detección y tratamiento

Para terminar con la epidemia del Sida para 2030, la Onusida propone una estrategia denominada 90-90-90, que el 90 por ciento de todas las personas con VIH conozcan su estado, que el 90 por ciento de los diagnosticados reciban terapia de forma sostenida —tratamientos antirretrovirales (ARV)— y que el 90 por ciento de esos tratamientos supriman el virus, es decir que tengan una carga viral indetectable (ya no se detecta el VIH en la sangre).

Éste es un desafío a nivel individual y colectivo. "A nivel individual, la persona con carga viral indetectable exige del paciente una adherencia estricta al tratamiento y, en términos epidemiológicos, significa que la probabilidad de transmitir el VIH a otra persona es casi nula. Al nivel colectivo, este principio permite reducir significativamente la epidemia", explica Valdez.

Para lograr la estrategia 90-90-90, es importante dirigir todos los esfuerzos al diagnóstico oportuno de las personas más vulnerables al VIH.

"Desde el punto de salud pública, el hecho de diagnosticar oportunamente el VIH y recibir inmediatamente el tratamiento con antirretrovirales, tiene un efecto importante en la calidad de vida de la persona con VIH, mejora rápidamente sus defensas y no presentará enfermedades oportunistas, lo que implica un costo menor para el Estado", señala Rojas.

Gracias a los avances tecnológicos, actualmente se diagnostica el VIH a través de pruebas rápidas que son gratuitas y los resultados confidenciales. Las mujeres embarazadas tienen prioridad para acceder a esta prueba y evitar la transmisión a sus hijos.

Valdez señala que "una vez detectada la infección, debe lograrse la adherencia a los medicamentos ARV y los servicios de salud en los que se deben brindar una atención sin discriminación, libre de estigma, estereotipos y prejuicios sexuales que son barreras determinantes para al acceso a los servicios de salud.

En Bolivia, los medicamentos antirretrovirales para los seropositivos son dotados por el Estado de manera gratuita.

"Para lograr la adherencia a los medicamentos antirretrovirales (ARV), se requiere un personal de salud bien formado técnicamente, como también se respete los derechos humanos de las personas con VIH, garantizando la calidad de la información, la empatía y la confidencialidad", explica Valdez.

Para ello —continúa— los servicios de salud deben estar descentralizados, es decir al alcance de la población, equipados con laboratorios para el seguimiento de la carga viral y del estado inmunológico (recuento de CD4) de los pacientes con VIH.

"En todos los países, como también en Bolivia, existe un número importante de personas con VIH que ni siquiera iniciaron el tratamiento cuando supieron su diagnóstico o lo abandonaron rápidamente, por factores sociales, culturales, económicos y políticos", acota Valdez.

El Centro Departamental de Vigilancia Referencial (Cedevir) concentra la atención a las personas con VIH/Sida en varios aspectos. Por ejemplo es el único centro autorizado para entregar los antirretrovirales a los seropositivos. Así, una persona que vive en el Chapare tiene que acudir hasta este centro en Cochabamba para recibir su medicación.

Gómez señala que es necesario que se desconcentre los servicios que presta este centro porque esto hace que muchas personas abandonen su tratamiento.

Walter Flores, médico del Cedevir, explica que la inaccesibilidad geográfica es el factor más importante por el cual los pacientes abandonan el tratamiento, pues para muchos es difícil venir desde sus lugares de origen.

Los tratamientos antirretrovirales siguen siendo los más eficaces contra la enfermedad.

"La importancia de un diagnóstico oportuno implica que las personas que tuvieron situaciones de riesgo de transmisión del VIH puedan acudir a un servicio de salud donde se les brinden también una atención que garantice la confidencialidad, el buen trato y la empatía", dijo.

"La responsabilidad está en nuestras autoridades nacionales, departamentales y municipales para aunar esfuerzos con la sociedad civil (ONG, organizaciones de personas con VIH, diversidades sexuales, etc.), es importante que se comprenda la importancia de coordinar y cooperar para que los servicios de salud sean accesibles (descentralizados) y que se trabaje en la corresponsabilidad del personal de salud, la persona con VIH y su entorno familiar", concluye Rojas.



ESTUDIO EN COCHABAMBA

Para comprender la situación de las personas con VIH de Cochabamba con relación a las nuevas estrategias mundiales, el Instituto para el Desarrollo Humano realizó un estudio en pacientes recién diagnosticados que acuden a la consulta de Educación Terapéutica, con el propósito de aumentar la adherencia al tratamiento antirretroviral y lograr una carga viral indetectable.

La educación terapéutica es un proceso educativo de corresponsabilidad entre el personal de salud y el o la paciente. Se desarrolla en el momento de las consultas clínicas por médicos, psicólogos y educadores pares que acompañan el paciente en este proceso y tiene una duración media de 30 minutos.

Consiste en establecer un diagnóstico integral a partir de una entrevista individual que evalúa cinco áreas: conocimientos sobre VIH, entorno social, salud mental, estado clínico, exámenes de laboratorio y nivel de adherencia.

Se identifican las áreas que se deben trabajar en cada consulta, tomando en cuenta los múltiples factores que intervienen en la toma regular de medicamentos: la percepción del paciente de su infección, el cumplimiento del tratamiento, la presencia de efectos secundarios, el compromiso del paciente, el apoyo de la familia y la calidad de relación con el personal de salud.

El estudio longitudinal se realizó entre junio de 2012 y junio de 2015, con 44 personas atendidas en la consulta ambulatoria, la mitad de estos recibieron sesiones de Educación Terapéutica y otras no las recibieron.

Principales resultados

Los principales resultados revelan que el 95,4 por ciento de las personas que participaron en el proceso de Educación Terapéutica lograron tener una carga viral indetectable, contra 68,1 por ciento en las que no recibieron la Educación terapéutica.

Los pacientes que no participaron del proceso de educación terapéutica recibieron también la información básica durante la consulta médica, psicológica y de pares, lo que explica el porcentaje de pacientes con carga viral indetectable en este grupo.

Estos resultados nos demuestran que es posible erradicar el VIH en Bolivia, a condición de que nuestras autoridades de salud establezcan políticas basadas en las nuevas estrategias y de acuerdo los compromisos internacionales.

Es de vital importancia que el Estado trabaje, coopere y coordine con la sociedad civil que está conformada por organizaciones no gubernamentales que trabajan en la temática, población vulnerable a la transmisión del VIH y con las personas con VIH.

Este estudio tiene que ser socializado y difundido en los servicios de salud que atienden a personas con VIH para que las consultas de Educación Terapéutica sean aplicadas como una herramienta importante para mejorar la calidad de vida de estos pacientes.

El Instituto para el Desarrollo Humano presentará esta encuesta a nuestras autoridades como un aporte más para erradicar el VIH del planeta el año 2030.



Dr. Edgar Valdez Carrizo

Director Instituto para el Desarrollo Humano - Bolivia


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