jueves, 16 de febrero de 2017

Un golpe en la cabeza puede ser letal si no se actúa a tiempo


Tener niños hace que la vida tenga momentos de inmensa felicidad, pero también otros de desesperación. Cuando empiezan a descubrir el mundo que los rodea, caminando sin agarrarse de la mano de sus papás, aparecen las caídas y entre ellas las que más miedo provocan: los golpes en la cabeza.


Son accidentes que le pueden pasar a cualquiera, incluso a los más cuidadosos. El lunes de esta semana le tocó a la familia Hinojosa Sánchez. La tragedia que están viviendo Marcelino y Lizeth, quienes perdieron a su hija Nayeli, de casi tres años, empezó con una caída y terminó con una asfixia por vómito.


“No hay que esperar a que se presenten los síntomas para ir al médico”, dice el neurólogo Jaime Terceros. El especialista señala que cuando se trata de impactos muy fuertes es mejor acudir a un centro de salud para que se realice un examen neurológico, porque los síntomas de un daño grave pueden tardar en aparecer.

Alertas de un daño grave
“En caso de que haya perdido el conocimiento, aunque sea de forma momentánea, o presente dolores de cabeza, náuseas y vómitos, hay que ir a emergencias de inmediato”, dice el especialista. Esos síntomas avisan que puede haber una hemorragia cerebral y, en ese caso, se necesitaría operar al paciente.


Si el impacto no fue muy fuerte, el doctor Terceros recomienda controlar los parámetros vitales durante algunas horas: comprobar que esté consciente (hacerle preguntas y ver si responde bien), revisar que no haya perdido la movilidad de ninguna parte del cuerpo, fijarse si una pupila está más abierta que la otra y no dejarlo dormir de inmediato.

Zonas peligrosas
Cuando el golpe se da a los costados de la cabeza, encima de las orejas, porque puede afectar a las arterias meníngeas medias y ocasionar una hemorragia, explica el médico. En cambio, cuando son en la nuca, puede afectar a la visión. “En ambos casos hay pocas horas para actuar, se lo debe llevar de inmediato al médico”.


Si se trata de adultos, el método de acción es exactamente igual, aunque en ellos es más riesgoso. Golpearse la cabeza en la adultez es más peligroso que en la infancia porque “el cerebro de los niños tiene más plasticidad y resiste golpes que para un adulto serían letales”, afirma Terceros

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