Suele aparecer en la tercera década de la vida, aunque también hay casos de niños y niñas y de aparición en gente de mayor edad.
Los niños y niñas que padecen Behçet suelen ser más reservados, tímidos (dado que quizás acuden poco a clase, se sienten distintos...) y menos activos (por los dolores) pero por lo general no suelen necesitar en sí una respuesta educativa específica.
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