domingo, 23 de agosto de 2015

Cuatro causas de la gastritis

El estrés, consumo de bebidas alcohólicas, cigarrillos y condimentos en exceso son los causantes principales para contraer la gastritis (inflamación de la mucosa del estómago), informó el especialista del Instituto de Gastroenterología Boliviano Japonés del Hospital de Clínicas, Guido Villa Gómez. Asimismo, hizo referencia a las complicaciones que trae la enfermedad.

La gastritis aguda es erosiva o hemorrágica, que se caracteriza por la presencia de erosiones en la pared del estómago y la crónica consiste en una inflamación de la mucosa del estómago que afecta inicialmente a áreas superficiales y glandulares.

Villa sostuvo que la bacteria helicobacter pylori, despierta cuando se trata de una gastritis crónica, el cual despierta cuando se presente el estrés en el paciente, como también si tienen el hábito de fumar.

Explicó que el estrés genera una serie de alteraciones a nivel del organismo, en el caso del estómago comienza a generarse una especie ácido, lo cual produce la gastritis o úlcera.

SÍNTOMAS

Los síntomas para detectar la gastritis, son cuando el paciente tiene dolores fuertes y sensación de vacío, ardores hinchazones, malas digestiones en la boca del estómago, dijo Villa Gómez, a tiempo de alertar a las personas que deben acudir de forma inmediata un centro médico que tenga el servicio de Gastroenterología.

AUTOMEDICACIÓN

Villa Gómez observó la automedicación que realizan muchas personas, como el hecho de suministrarse fármacos en polvo, que paliativamente permiten una mejor digestión y eliminar momentáneamente los dolores de estómago. Sin embargo, volvió a reiterar que los problemas de salud deben ser atendidos por un profesional médico.

El gastroenterólogo recomendó a los pacientes no esperar hasta que aparezca el dolor de estómago y éste aumente de intensidad, porque puede tratarse de una hemorragia en el intestino, lo cual puede causar la pérdida de sangre y por último causar la muerte.

Movimientos anormales del cuerpo son controlados a través de cirugías

Quirófano número dos del Hospital Materno Infantil de la CNS. El equipo médico de ocho profesionales tiene lista a doña Angélica para la cirugía de hemidistonía, es decir, movimientos anormales en la mitad del cuerpo. La paciente hace varios años carga con una debilidad: no poder andar con seguridad, tampoco sostener en sus manos, siquiera, un vaso.

La cirugía realizada tuvo efecto en el lóbulo derecho de su cerebro. Le suministraron anestesia local a la parte superior de la cabeza. Ella estuvo consciente porque, durante la cirugía, tiene que interactuar con el cirujano.

Otro de los médicos le practicó una incisión en el cuero cabelludo y, posteriormente, con la ayuda de un trepanador, se le perforó el cráneo, en casi dos centímetros de diámetro. Todo estuvo casi listo para la cirugía.

Martín Aliaga, neurocirujano, observó nuevamente las tomografías y volvió a estudiar la ubicación exacta de la intervención, solicitando a doña Angélica que levante una y después el pie. Se nota que los dedos, de ambos miembros, no cumplen las órdenes que provienen del cerebro. Además de la evidente rigidez y posición anormal del brazo, pierna, pie y dedos, es notoria la dificultad de moverlos con facilidad.

Luego, el médico empieza la cirugía e introduce un electrodo guiado por un equipo de estereotaxia, a cierta temperatura; el electrodo empieza a “quemar” el lugar del cerebro que controla los movimientos del cuerpo, ayudado por un generador de radiofrecuencia.

El cirujano, nuevamente solicita a doña Angélica hacer ciertos movimientos de la muñeca, y los dedos de la mano y pie izquierdos. El resultado todavía no es del agrado del cirujano. Reitera el procedimiento hasta lograr lo que procuraba. Y consigue que la mano y el pie de doña Angélica ya no tengan la rigidez y “torpeza” de tantos años. Una sonrisa de Aliaga dio a entender que la cirugía fue exitosa. Después le manifestó a la paciente que todo había salido bien y dio la instrucción de cerrar la herida, para luego ser llevada a su habitación. La cirugía duró tan solo 40 minutos.

HEMIDISTONIA

La hemidistonia, movimientos anormales de la mitad del cuerpo humano, es una patología que se presenta por la falta de control del movimiento sincrónico del cuerpo, comandado por el núcleo Subtalámico, que los controla. Hoy, esta disfunción es tratada exitosamente a través de una cirugía (Subtalamotomía Estereotaxica) que la realiza el servicio de neurocirugía del Hospital Materno Infantil, dependiente de la Caja Nacional de Salud.

El cirujano Martín Aliaga, responsable de la Unidad Neurocirugía Funcional, explicó que este núcleo en el cerebro es el centro regulador que controla los movimientos de tipo temblor o distonía y la cirugía que realiza es funcional, con anestesia local, intervención más conocida como estereotaxia, que consiste en llegar milimétricamente al lugar preciso del cerebro y con la ayuda del equipo de radiofrecuencia se producen las aplicaciones necesaris, para disminuir el aumento de función del referido núcleo cerebral.

La abolición o eliminación de estos movimientos anormales se efectúa a través de una “quemadura” a 70 grados centígrados de una parte del cerebro afectado. La paciente, doña Angélica, fue sometida a esta cirugía, en el núcleo subtalámico del lado derecho de su cerebro, para eliminar las disfunciones de la mano y pie izquierdos; las vías en el cerebro son cruzadas.

Para estas intervenciones, además del uso de equipos convencionales, se utiliza un trepanador eléctrico para la abertura del cráneo. Después, entran en acción los equipos principales: el de estereotaxia y el de radiofrecuencia. Estos equipos, más energía eléctrica para la punta del electrodo, son los que dan solución a estos males.

Esta cirugía, mínimamente invasiva, se realiza a través de un orificio en la parte superior del cráneo. El electrodo es guiado al lugar, pero una vez verificadas las coordenadas y mediciones en sentido antroposterior, lateral y de profundidad del cerebro, viene a ser una medición tridimensional. El lugar afectado es localizado milimétricamente con el equipo de estereotaxia.

En esta cirugía, doña Angélica tuvo que estar despierta, porque durante el proceso quirúrgico el médico realiza una serie de tests y evaluaciones clínicas del estado de movimiento de los miembros afectados. Esta interacción es hasta encontrar una respuesta clínica ideal y el requisito consiste en “introducir” más el electrodo y producir una lesión calórica en el núcleo seleccionado, hasta conseguir una respuesta clínica ideal y de esa manera garantizar que ese núcleo ha sido destruido.

El Dr. Aliaga afirma que la distonía es una anarquía del movimiento de los músculos de los miembros superiores e inferiores y que, con el tiempo, llegan a ser anómalos y sin armonía hasta llegar a ser muy limitantes. Las causas de esta enfermedad pueden ser tóxicas, hereditarias, metabólicas o degenerativas. Esta anarquía de movimientos que no pueden ser controlados son invalidantes para el paciente, porque no les deja caminar y/o realizar sus actividades cotidianas.

La Caja Nacional de Salud es el único organismo que se ha dotado del equipamiento necesario para realizar estas cirugías. Sólo el electrodo tiene un costo que sobrepasa los mil dólares.

La Unidad de Neurocirugía Funcional de la CNS trató ya a más de 40 pacientes que sufrían los trastornos de movimiento, los que suelen generar los males de Parkinson y temblores. (Texto: Lucio Valdivia)

sábado, 22 de agosto de 2015

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Trabajar demasiado aumenta riesgo de sufrir una embolia

Las largas jornadas laborales suponen un grave peligro para la salud y podrían aumentar el riesgo de sufrir una embolia cerebral, de acuerdo con una investigación difundida ayer por la revista científica británica The Lancet.
Los investigadores descubrieron -a partir de los datos de más de 500.000 personas de Estados Unidos, Europa y Australia- que aquellos que trabajan más horas tenían también más riesgo de sufrir una embolia o bien un ataque al corazón.
Los científicos tomaron como referencia una jornada laboral media de entre 35 y 40 horas semanales para comprobar cómo afectaba el aumento de horas de trabajo al riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Así, comprobaron cómo en una jornada laboral de 41 a 48 horas semanales el riesgo asociado se incrementaba en un 10 %; mientras que trabajar de 49 a 54 horas a la semana aumentaba el peligro hasta el 27 %; y hacer más de 55 horas suponía multiplicar el peligro por tres.
El metaanálisis
Los científicos emplearon el metaanálisis para cruzar los datos de 25 estudios, localizando así tendencias que se hubiesen podido pasar por alto en las investigaciones previas. Mika Kivimaki, investigador de la University College London, afirmó que "la puesta en común de los estudios previos disponibles” les permitió "investigar la relación entre trabajar muchas horas y el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares con una precisión sin precedentes”.
Una vez establecida la relación, los científicos deben aclarar por qué las largas jornadas laborales tienen tal impacto en este tipo de afecciones; los autores apuntaron que otras causas como el estrés, la vida sedentaria y el alcohol podrían estar relacionadas. Por su parte, el coautor del estudio Urban Jarlert, investigador de la Universidad Umea de Suecia, alertó que trabajar muchas horas no es una "negligencia insignificante” e insistió en la necesidad de una legislación que regule las horas máximas de las jornadas de trabajo.
Jarlert explicó que, dentro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Turquía es el país donde las jornadas laborales son más largas con el 43 % de la población trabajando más de 50 horas semanales, en contraste con Holanda, donde esa proporción disminuye hasta el 1 %.
T he Lancet sugiere que la Organización Internacional del Trabajo asuma el resultado de la investigación para recomendar mejoras en el trato a los trabajadores en todo el mundo.

Lo que debe saber de la anemia

Cuando una mujer se siente débil, siempre hay alguien que le dice "quizás estés anémica", la realidad es que es una enfermedad muy frecuente en todo el mundo. La anemia está entre las diez enfermedades más frecuentes en el mundo, si quiere saber más es mejor preste atención.

¿Qué es? La anemia consiste en la disminución del hematocrito (porcentaje de la sangre representada por glóbulos rojos) y de la hemoglobina por debajo de los parámetros normales. Esto desencadena una desproporción de energía corporal necesaria para hacer las actividades cotidianas.

Mujeres. La anemia es más frecuente en las mujeres que en los hombres, en especial cuando ellas están en edad fértil y durante el embarazo. "Las mujeres con período menstrual de más de tres días son más propensas a padecerla, al igual que toda persona malnutrida o con pérdidas ocultas de sangre", explicó, la doctora Alicia Vilaseca.

Factores. Existen varios motivos que pueden llevar hacia la anemia, entre ellos están "la diabetes, la insuficiencia renal, las enfermedades hepáticas, las del intestino, las de la tiroides, las reumáticas, el VIH/SIDA, el cáncer, la falta de vitamina B12 (dieta vegetariana absoluta), la falta de ácido fólico u otros nutrientes, las enfermedades hereditarias y las grandes pérdidas de sangre", explicó Vilaseca.

Síntomas. Los primeros síntomas son: cansancio, tendencia al sueño, falta de aire o dificultad para respirar, palidez, mareos, dolor de cabeza, irritabilidad, desgano, falta de apetito, arritmia, falta de concentración, disfunción sexual y depresión.

Motivo más frecuente. Una de las razones más frecuentes de la anemia es la falta de hierro, si no hay suficiente hierro en el cuerpo, la producción de hemoglobina es limitada, lo cual afecta la producción de las células rojas de la sangre, ya que estas son necesarias para llevar oxígeno a través del cuerpo. La anemia hace que las células y los tejidos reciban menos oxígeno, afectando su funcionamiento.

Mi hijo tiene fiebre, ¿qué puedo hacer?

La fiebre es el principal motivo de consulta en los niños, ya que genera angustia en los padres. Por lo regular, cuando un niño está enfermo, es hasta que aparece la fiebre cuando se piensa que es un problema grave, que ahora sí amerita tratamiento porque puede ser una infección o simplemente que es hasta entonces cuando se debe de consultar al pediatra.

Previo a esto, aún a pesar de tener síntomas de una enfermedad respiratoria digestiva o cualquier otra, si no hay fiebre se recurre a medidas temporales o remedios caseros para manejar en forma empírica las enfermedades.

¿Cuáles son las enfermedades que comúnmente causan fiebre?

Durante la edad pediátrica suelen presentarse frecuentemente infecciones respiratorias, mismas que pueden ser banales, de origen viral y que se autolimitan, o bien infecciones más complejas con los mismos síntomas pero con diferente evolución, en las que hay participación de bacterias. Entonces es necesario utilizar antibióticos para tratarlas.

Pero no sólo las infecciones respiratorias causan fiebre, también podemos mencionar las infecciones gastrointestinales, en las que los agentes causales pueden ser virus, bacterias o parásitos. Otro problema que no siempre se tiene presente es el de las infecciones de vías urinarias, problema que es más difícil de sospechar.

Otras infecciones frecuentes en los niños son las conocidas como exantemáticas como el sarampión, la rubéola, la varicela y el exantema súbito, entre otras, las cuales son causadas por virus. En algunos de estos casos, y bajo ciertas circunstancias, se administra tratamiento con antivirales.

Algunas otras infecciones como la hepatitis, la meningitis, la fiebre tifoidea, etcétera pueden causar fiebre como primera manifestación. Lo importante de esto es saber que cualquier infección puede manifestarse con fiebre independientemente del agente causal: virus, bacteria, parásitos u hongos y que el tratamiento será diferente en todos los casos.

¿Cuáles son las medidas generales que debo aplicar en caso de fiebre?

Existen medidas generales como la aplicación de medios físicos para controlar la fiebre. Esto es, colocar lienzos húmedos en cabeza y abdomen, mismos que se deben cambiar activamente.

El baño en agua tibia es una de las principales y más efectiva medida para el control de la fiebre, este debe durar unos 20 minutos y con una temperatura del agua que resulte agradable, aproximadamente unos 33º C. Con esto se logra un descenso gradual de la temperatura.

También se debe ofrecer una mayor cantidad de líquidos para evitar la deshidratación y mantener a los niños con ropa ligera, con lo que evitaremos que la temperatura se eleve con facilidad.

Es importante, a la par de estas medidas, ser muy cuidadoso al usar medicinas para el control de la fiebre y que el uso de éstas sea bajo supervisión médica y no por automedicación. Antes de caer en la tentación de administrar un antipirético (medicina para bajar la fiebre), se debe solicitar atención médica con la finalidad de hacer un diagnóstico certero y administrar el tratamiento oportunamente.