sábado, 2 de abril de 2011

Leche de burra como medicina ¿mito o realidad?

Paulino Ojeda, afirma que la leche de burra sirve para tratar el asma, fortalecer los huesos, curar los pulmones enfermos y el agotamiento.

En inmediaciones del Mercado Campesino se observan tres burras paradas junto a su dueño. Diariamente son ordeñadas, pues su leche es requerida por personas que buscan mejorar sus condiciones de salud.

Según Paulino Ojeda, vendedor de leche de burra desde hace 15 años, este producto sirve para el crecimiento de los niños, la curación de pulmones enfermos, el asma, el agotamiento, la dolencia en los riñones, el fortalecimiento de los huesos y la desnutrición. Diariamente vende entre 80 y 100 copitas de leche de burra.

¿Leche de burra como medicina? El Responsable de Medicina Tradicional del Servicio Departamental de Salud (SEDES), Cliver Leytón, afirmó que la creencia de que la leche de burra es beneficiosa para la salud, es un mito. Porque investigaciones científicas comprobadas sobre las bondades de la leche de burra no existen.

“Es curioso ver que en Potosí, que es uno de los lugares donde hay más mineros y personas afectadas en los pulmones, se tome más leche de burra y no se supere el problema. Haciendo un análisis dentro del uso de las leches, nosotros, a través de la medicina tradicional, no recomendamos la leche, ninguna leche de animal para ningún ser humano, porque cada especie tiene su leche. Nosotros los humanos tenemos nuestra leche materna”, señaló Leytón.

El galeno apuntó que la leche de burra no tiene un efecto real para los pulmones, porque si los seres humanos tendrían que tomar leche, “debería SER la de ratona, que por el ADN, tiene la reacción más cercana a la del ser humano, por eso los experimentos en laboratorios los hacen con ratones, para recién llevarlos a las personas”.

Por su lado, el nutricionista Andrés Canedo manifestó que en general, como todas las leches, la de burra se caracteriza por tener una fuente muy grande de proteínas, pero ésta tiene un poco más que la leche de vaca, pero que no es evidente que ayude en la curación de pulmones, ni riñones. “La leche de burra, al tener más grasa que la de vaca, no la hace mejor, sino afecta a aquellas personas que buscan sentirse mejor y evitar problemas cardiovasculares, circulatorios, más bien tienen que buscar productos que se caractericen por tener un menor contenido de grasas y menor contenido de proteínas”.

Canedo señaló además que, como todas las leches, la leche de burra tiene todas las vitaminas liposolubles, que son la vitamina A, B, E y K, estas cuatro vitaminas son extremadamente importantes para el funcionamiento del cuerpo, por lo que se recomienda que se las consuma en abundancia, principalmente a temprana edad.

El nutricionista recomendó que no se consuma la leche de burra hasta que no se haga un estudio donde se demuestre que la leche de burra tiene otras propiedades y recalcó que “es mejor conseguir una leche que es pasteurizada, mucho más higiénica, para evitar cualquier tipo de patógenos que podrían entrar en el organismo o cualquier tipo de enfermedad que se pueda contrarrestar al tomar una leche pasteurizada”.



(RECUADRO)

15 AÑOS OFRECIENDO LECHE DE BURRA

Don Paulino Ojeda vende leche de burra en el Mercado Campesino desde hace 15 años con el objetivo de sostener a su familia que está compuesta por sus seis hijos (cuatro varones y dos mujeres) y su esposa, quien también le ayuda con la venta del alimento.

El argumento para vender la leche de burra es que sirve para el crecimiento de los niños, la curación de pulmones enfermos, el asma, el agotamiento, la dolencia en los riñones, el fortalecimiento de los huesos y la desnutrición. Don Paulino ofrece el líquido en copitas de distintos tamaños y que varían de precio, que va desde los tres, cinco y siete bolivianos, la copa más grande.

Ojeda es oriundo de Potosí, donde también se dedicó a vender la leche de burra desde sus 15 años, cuando murieron sus padres. Primero la vendía en su lugar de origen, luego en Cochabamba durante dos años, para luego trasladarse a Tarija, porque le dijeron que mejoraría sus ventas. En la capital chapaca logró su cometido y afirma que sus ganancias le alcanzan para vivir y dar educación a los tres hijos menores que aún siguen estudiando. Sus otros dos hijos están en Argentina y uno tiene un taller mecánico.

El comerciante logra vender en el mercado campesino entre 80 a 100 copitas de leche cada día desde las 06.30 hasta las 11.00. Junto a sus dos burritas, que pastan plácidamente con sus maltones (crías), don Paulino atiende entre 20 a 30 personas que toman la leche como tratamiento. Los días sábado y domingo es donde hay mayor afluencia de “caseritos”, dijo.

“Las personas vienen porque dicen que el médico les da como receta para los ‘chiquis’, los mayores que también hacen tratamientos de tres semanas, 15 días, 10 y hasta cuatro días, dependiendo de su enfermedad”, afirma el vendedor.

Las burras, que pueden preñarse desde los tres años, dan leche hasta por un año y dos meses, según indicó Ojeda. Los animales no necesitan más que agua, zanahorias, chalas, afrecho, pasto, y cáscara de papa para su alimentación y así dan la tan preciada leche. También son vacunadas cada seis meses para evitar que se enfermen o que puedan transmitir algún mal a los consumidores.

Un dato que llamó la atención es que las burras a las que se les saca la leche, deben ser de color negro, porque si son de otro color la leche no tiene el mismo efecto, manifestó.

En la rotonda del Mercado Campesino hay una gran afluencia de personas, de todas las clases sociales, edades y sexo, motivo por el cual Ojeda se acomodó en el lugar. El vendedor tiene el plan de comprar otra burrita para mayo y así vender en el mercado de La Loma, la calle Cochabamba y realizar ventas domiciliarias, con el apoyo de su esposa, que por el momento está delicada de salud y no le ha podido ayudar en la venta.

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