miércoles, 6 de abril de 2011

Laboratorios ofrecen abortos sin ningún temor

“Estoy embarazada y no quiero tener al bebé ¿Usted me puede ayudar?”, es la frase que bastó utilizar en algunos de los consultorios médicos de la zona de La Cancha para que los encargados de estos centros pongan a disposición las varias posibilidades de practicar el aborto ilegal.

El delito se comete en lugares camuflados. Detrás de los letreros de laboratorios que ofrecen test de embarazo, Papanicolau y otras atenciones ginecológicas en el sector de La Cancha se esconden personas que dicen ser ginecólogos y enfermeros que ofertan sus servicios para realizar esta práctica de distintas maneras.

En una visita realizada a cuatro de estos consultorios, este diario evidenció que la oferta es abierta a todas las mujeres, sean éstas adolescentes o adultas. En ninguno el “servicio” fue negado. Los lugares recorridos circundan el sector de La Cancha, en las calles Aroma, Lanza, Antezana y Brasil.

LA PASTILLA En el primer centro ubicado, una mujer sin bata, en una instalación precaria, explica que el tratamiento que realiza es con la pastilla.

“¿Hiciste una prueba de embarazo?, ¿de cuánto tiempo calculas que estás embarazada?, ¿estás segura de la decisión que vas a tomar?”, son las preguntas que hace la mujer del consultorio.

Mientras habla se frota constantemente las manos, su rostro denota duda... está nerviosa, pero se repone. La encargada del centro de atención empieza con la oferta:

Una de ellas es la pastilla de misopostrol. “Cuatro pastillas cuestan Bs 200 y la aplicación podemos hacerla aquí o dar las indicaciones para el procedimiento en casa”, dice la mujer que atendía el consultorio.

CON INYECCIÓN A 200 metros de este consultorio, otro letrero con la misma oferta de servicios que el primero, llama la atención. Adentro sentado en un escritorio un hombre pregunta: ¿Qué necesita?

Al ingresar al lugar, la pregunta planteada a la primera mujer del centro médico se repite: “Estoy embarazada y no quiero tener al bebé ¿Usted me puede ayudar?

Claro que sí responde de inmediato el hombre.

“Primero, tendría que examinarla para saber más o menos cuánto tiempo tiene de embarazo, por favor pase a la camilla”, dice el hombre que asegura ser médico ginecólogo.

Pero, ante la negativa a la revisión, el médico empieza a explicar los procedimientos para el aborto.

A diferencia de la mujer encargada del primer consultorio, el hombre del segundo centro de diagnóstico visitado ofrece una modalidad diferente.

“Este método es garantizado. Primero, te voy a dar unas pastillas que debes tomar y te pondré unas inyecciones, un día antes del procedimiento. Eso es para estimular el útero y que el feto se vaya desprendiendo de tu cuerpo. Al día siguiente te hago la intervención aquí. Con la estimulación lo único que se necesita es sacar al feto con el instrumental médico, o sea con pinzas, para hacer eso te anestesiaré localmente”, dijo.

Ante la consulta del precio, el hombre responde que cuesta Bs 950, incluyendo las pastillas e inyecciones.

“La práctica la hago aquí en mi consultorio no tienes que estar más que una hora y luego vas a tu casa a guardar reposo”, señala el médico que además promete un seguimiento luego del procedimiento.

Al salir del consultorio el médico pide una decisión rápida “para evitar complicaciones”.

“Si quieres hacerlo tiene que ser rápido porque cada día que pasa el feto crece más y el procedimiento se vuelve más complejo”, incita.

PRIMERO ECOGRAFÍA A treinta metros del anterior consultorio, un letrero de color amarillo y negro con letras de gran tamaño vuelve a detener el paso.

Para llegar al consultorio se deben subir unas gradas. Una secretaria está en su escritorio.

A la consulta si realiza abortos, ella opta por llamar al médico para que la conversación sea directa.

Pronto sale un hombre de uno de los cuartos e interroga sin más preámbulos: ¿tienes la prueba de embarazo o una ecografía?

No, es la respuesta. Entonces el hombre toma distancia, se sienta y dice que es necesario traer una ecografía para saber si el embarazo es normal o de riesgo.

“No podemos decir cuál es el procedimiento que te podemos realizar, ni el precio, primero necesitamos saber cómo está el embarazo”, indica.

Después de salir del consultorio, se ingresa a otro centro de atención a unos 40 metros más adelante.

Allí el laboratorio clínico también funciona en la segunda planta. Una mujer con una bata verde es quien recibe a los pacientes.

A decir de la “enfermera”, el ginecólogo está ocupado, “en una operación”.

Entonces la consulta es dirigida a ella.

“Sí, pero tienen que hablar con el médico para que les diga cómo es y cuánto cuesta, yo no sé mucho. Pueden volver por la tarde”, dice.

VARIAS FORMAS A pocos pasos, en una esquina dos mujeres son las que atienden. Ante la consulta de la práctica de aborto invitan a ingresar y a sentarnos.

Con un papel y un lápiz una de las mujeres se da a la tarea de explicar los tres procedimientos que realizan en ese lugar.

Señala que el aborto más económico es la pastilla de misopostrol.

“Lo más fácil y conveniente para una persona que nunca se ha embarazado y no ha tenido hijos es la pastilla.

Ésta no deja ninguna secuela en el cuerpo es la más segura”, explica e indica que el costo es de Bs 950.

Ofrece hacer el aborto en su propio consultorio y en dos horas.

“Primero te voy a poner unas inyecciones y luego te vas a tomar dos pastillas y otras dos yo las voy a colocar vía vaginal”, indica.

¿Y cuáles son los otras dos modalidades de hacer el aborto?.

La mujer responde:

- Otra forma es provocar el aborto con una máquina que extrae al feto. Para este procedimiento se requiere internarse en una clínica y pagar Bs 2.000.

“Este método también es seguro, la única diferencia es que es un poco más costoso, tampoco se requiere estar internada todo el día”, dice la mujer que explica que con este procedimiento la embarazada no siente ningún dolor porque recibirá anestesia local.

La tercera forma ofertada también necesita de una clínica. La mujer que atiende el consultorio dice que para este procedimiento se introduce un tubo en el útero de la mujer para sacar al feto. Este procedimiento tiene un costo de Bs 2.500.

Tras explicar las formas de ejecutar el delito, la encargada del laboratorio clínico indica que si la embarazada opta por una de las dos últimas opciones debe adelantar Bs 1.000 para tener la dirección de la clínica, la hora y el día en el que se le realizará el procedimiento.

Funcionan ocho “laboratorios clínicos” en tres cuadras adyacentes al mercado La Pampa (también conocido como La Cancha). OPINIÓN consultó con cuatro de las personas que practican el ilícito y conversó con los encargados de los demás centros. En todos, a la pregunta: “Estoy embarazada y no quiero tener al bebé ¿Usted me puede ayudar?”, la respuesta fue un sí.

Apuntes.

Legales

Los abortos son legales cuando han sido autorizados por autoridad judicial, en caso de violaciones y si es que está en riesgo la salud de la madre.

En La Cancha

Los consultorios médicos donde se realizan abortos están ubicados en los alrededores del sector de

La Cancha, en la zona sur.

En clínicas

Una de las ofertas que hacen estos laboratorios es la de llevar a las mujeres a clínicas para que allí se realice la práctica.La oferta es aplicar anestesia, con equipos e instrumental médico.

Facilitan el nombre y la dirección de las clínicas previo pago de Bs 1.000.

Precios

Los precios de las distintas prácticas de aborto varían según el método que se realice.

El aborto con pastillas es el método más “económico”. Puede costar entre Bs 200 y Bs 950 según la oferta del laboratorio.

Con participación de alguna clínica el precio sube

a Bs 2.000.

Las precarias y antihigiénicas instalaciones son testigos de las prácticas ilícitas

Una camilla, un escritorio y un estante con medicamentos e instrumental es el único equipamiento con el que cuentan los consultorios clandestinos donde se realizan abortos ilegales en la parte sur de Cercado.

Todos tienen un común denominador: ofrecen test de embarazo, la prueba de Elisa o atención ginecológica. Algunos también incluyen en sus espacios unas máquinas tipo scanners con las que realizan de inmediato la prueba de embarazo.

El ambiente de estos consultorios en la zona de La Cancha no tiene ninguna comparación con un consultorio médico o un laboratorio instalado en el centro de la ciudad.

En las precarias instalaciones en las que funcionan estos consultorios ilegales se practican los abortos y para ello los encargados no necesitan tener un espacio amplio.

Casi todos los laboratorios donde se ofrecen estos servicios tienen una dimensión de entre 25 y 30 metros cuadrados.

Las instalaciones están al lado de tiendas donde se vende carne, abarrotes, verduras u otro tipo de productos, por lo que no cuentan con las condiciones necesarias para hacer atenciones médicas por el espacio. La basura, producto de la intensa actividad comercial de la zona, está a la intemperie y a veces se confunde con los alimentos.

Incluso en algunos de los consultorios ni siquiera hay un baño privado.

En algunos de los consultorios las paredes están cubiertas por láminas y cuadros que hacen referencia al proceso de gestación. Unos cuentan con una licencia de funcionamiento, pero otros no tienen ningún documento a la vista que respalde su funcionamiento.

MÉDICOS El personal que atiende estos laboratorios clínicos y de diagnóstico aparentan no tener una formación profesional o técnica en el área de la medicina o bioquímica.

En las consultas realizadas a cuatro laboratorios solamente se evidenció que una enfermera llevaba bata, el resto del personal vestía poleras y blusas.

El título profesional que se aprecia en otros centros médicos o laboratorios que funcionan legalmente en otras partes de la ciudad era inexistente en los laboratorios del sector de La Cancha. Sin embargo, las secretarias o enfermeras los llamaban médicos.

Al realizar la presente investigación se preguntó a las personas que daban las instrucciones y explicaciones de las prácticas de aborto si eran profesionales.

Éstos respondieron que sí, pero ninguno lo demostró con documentos.

SIN PROPAGANDA Estos centros no requieren ningún anuncio publicitario para que muchas jóvenes requieran de sus servicios.

Esconden esta práctica ilegal con un letrero que ofrece test de embarazo y otros servicios ginecológicos, pero las mujeres, adolescentes o adultas, saben que en ese lugar pueden encontrar una persona que las ayude a provocar un aborto.

Se halló incluso un lugar donde no había letrero alguno y el consultorio estaba al interior de un comercio.

La pastilla es el método más practicado en laboratorios

Uno de los encargados de estos laboratorios consultados acerca del método más utilizado por las mujeres para practicar el aborto, señala que la mayoría de las jóvenes opta por la pastilla de misopostrol.

Al preguntarle cuál era el procedimiento más seguro y económico, el encargado del laboratorio responde: “Todos los métodos son seguros, pero la mayoría de las jóvenes se hacen con la pastilla porque no tienen dinero y ninguna ha tenido problemas con su salud después del procedimiento, nunca he tenido problemas ni quejas”, dice.

A DISPOSICIÓN ¿Y tiene la pastilla en este momento? se pregunta al encargado del consultorio. Éste contesta que dispone del medicamento y que en ese instante podría realizar el procedimiento.

El costo de practicar un aborto con pastillas de misopostrol es de Bs 200 en los laboratorios, aunque algunas personas cobran más porque además de las pastillas colocan inyecciones a las embarazadas.

Además del procedimiento las encargadas de los laboratorios ofrecen un seguimiento luego de colocar las pastillas en la vagina de la mujer, para evitar una hemorragia.

EN FARMACIAS En las farmacias el costo real de la pastilla no supera los Bs 10, pero las personas que se dedican a los abortos cobran el precio que quieren porque la venta del medicamento sin receta médica está prohibida.

Con internación el precio se eleva más, dicen los practicantes. 

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