martes, 16 de julio de 2013

El 5 por ciento de diabéticos combate diferentes lesiones en sus pies

Jorge Ledezma tiene 49 años y descubrió que tiene diabetes hace nueve. No le dio mucha importancia a su enfermedad hasta que hace dos meses pisó un espino y una herida se le infectó.

La infección avanzó hasta tal extremo que los médicos tuvieron que amputarle el dedo pulgar del pie izquierdo. Desde entonces, su vida cambió radicalmente.

A pesar de la pérdida de su dedo se muestra optimista y aprendió a tener cuidados especiales con sus pies como si fuese su corazón.

Aparentemente no siente dolor porque no se mueve ni pestañea cuando introducen las pinzas o el algodón en su herida para curarla.

Recuerda que antes pesaba 92 kilos, pero ahora llega a 72. Aprendió a controlar lo que come.

Utiliza sandalias, descansa más tiempo y evita caminar en exceso, todo para evitar problemas en su salud.

Ledezma es uno de los pacientes que acude a la Unidad del Pie Diabético, donde recibe cuidados y tratamientos especiales.

EL 5 por ciento CON ESE MAL La responsable de la Unidad de Pie Diabético del hospital Viedma, Juana Marquina, informó que el 15 por ciento de la población tiene diabetes y el 5 por ciento sufre de pie diabético.

Esta Unidad (Pie Diabético) atiende diariamente entre 5 a 8 pacientes que están en tratamiento.

APRENDIÓ A CUIDARSE Teresa N. está echada sobre una camilla mientras los médicos le sacan las vendas que cubren ambas piernas. Tiene heridas infectadas de aproximadamente cuatro centímetros de ancho con una profundidad de dos centímetros.

La mujer muerde con fuerza su mantilla para soportar el dolor. Para que se distraiga y olvide el malestar comienza a relatar que antes que le detectarán diabetes le gustaba comer pasteles, chicharrón, dulces y gaseosas.

“Yo era muy gustosa, pero ahora me cuido”, dice.

Antes pesaba 130 kilos, pero después de aprender buenos hábitos alimenticios redujo casi 50 kilos.

NO SIENTEN La responsable de la Unidad de Pie Diabético del hospital Viedma, Juana Marquina, explica que el pie diabético es una infección, ulceración o destrucción de los tejidos.

Pero el pie diabético no es lo mismo que el pie de un diabético, ya que una persona con esta enfermedad puede tener una vida normal si asume medidas preventivas y cuidados especiales en sus pies y alimentación.

Manifiesta que el pie diabético está relacionado con la neuropatía que lleva a la pérdida de sensibilidad del dolor, de la sensación térmica ocasionando que los músculos se atrofien y generen la aparición de deformidades.

El hecho de que una persona pierda la sensibilidad en el pie implica que si se produce una herida, un roce excesivo, una hiperpresión o una exposición excesiva a fuentes de calor o frío no se sientan.

Marquina dice que el dolor es un mecanismo defensivo del organismo, pero para un diabético la pérdida de sensibilidad es mortal ya que puede sufrir una herida y no darse cuenta.

Esa herida puede infectarse hasta tal extremo de que el miembro tenga que ser amputado.

Para evitar llegar a estos extremos, recomienda a los diabéticos llevar una vida saludable con una rutina de cuidados en los pies.

Afirma que el tipo de zapatos, el cuidado de las uñas y de todo el pie es esencial.




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